Cabo Norte moto con tienda de campaña y caña de pescar 2012

Cabo Norte Moto

Cabo Norte con tienda de campaña y caña de pescar 2012 es una crónica realizada el 10 de enero de 2013 para el Foro de BMWMOTOS .

Si quieres ver el original de este escrito con fotos ves aquí: AQUÍ

Prólogo

No soy escritor, tampoco me considero un buen narrador, así que solo espero que el relato no se os haga muy pesado, que consiga captar vuestra atención y arrancaros alguna sonrisa.

Corría el mes de enero cuando le comenté a mi mujer, cariño, quiero irme a Cabo Norte, quiero hacer ese viaje, aunque sea solo, pero no me quiero quedar con las ganas, ahora es un buen momento y creo que soy capaz de hacerlo. La respuesta no se hizo esperar. Hazlo.

Es por este hazlo, y por muchos otros que he tenido en el pasado, que creo sin duda que soy afortunado al estar casado con la mejor mujer del mundo.

La idea

Así, sin más, empezó la preparación del que sin lugar a duda se ha convertido en el mejor viaje en moto que he hecho en mi vida.

Lo primero que hice fue recopilar información, las páginas de Internet, las páginas de las oficinas de turismo de Noruega, de Suecia, de Finlandia y de Dinamarca, los foros de BMWMOTOS, de GS Trail, y las crónicas que corren por la red de muchos compañeros complementaron todo el viaje, las fechas, los días, las ruta, las etapas, los lugares a visitar, los horarios. Pero había algo que no encontraba, nadie me daba una respuesta que me convenciera. No había nada de información sobre ello. ¡Pero bueno! ¿Nadie lo había hecho?

Que ocurría… ¿Era una salvajada o una locura? Así me lo comentaron unos amigos. ¿No era viable? Me dijeron otros conocedores del lugar. ¿Demasiado duro? Aseguraban los que lo habían probado. ¿Voy a pasar frío, me voy a mojar, y sufriré el viento del norte por dormir en tienda de campaña? Un rotundo SI de alguien al que quiero mucho.

Pues correcto, eso es lo que buscaba, eso es lo que quería, esa era mi aventura, ese era mi viaje, y porque no vivirlo como yo me imaginaba.

Así que me puse manos a la obra, haría el viaje durmiendo todo los días en tienda de campaña, y a poder ser, lo haría en acampada libre, nada de camping y comodidades. Pero esas condiciones me planteaban varios agravantes, debía cargar desde España con todos los artilugios y bártulos, tienda de campaña, saco de dormir, hornillo, “campingaz”, platos, manta, aseo, y claro está, toda la comida necesaria para hacer el viaje. Pero no era suficiente, a un tío como yo que le gusta cocinar y un sin fin de actividades le faltaba algo, claro está, que hay en Noruega, pesca, pues debía incluir en ese equipaje, una caña de pescar.

¿Una locura? Bueno, ese era mi viaje, era lo que quería hacer, vivir la experiencia del modo más seguro y radical posible, quería añadirle dureza a un viaje que ya de por si es una monstruosidad, quería que fuera diferente a todo lo que había leído sobre Cabo Norte, y vosotros me diréis si lo conseguí o no.

La sorpresa

Prepare el viaje para hacerlo solo, pero no me cerré a otras opciones, la verdad, sabía que el viaje era complicado de por sí y algo de miedo tenía en hacerlo solo, tuve muchos mensajes de compañeros del foro, alguna llamada, pero cuando decía lo de la tienda de campaña, la gente respondía que no, que de hotel o de hytter, pero que en tienda de campaña no se atrevían, que era de locos, y que si yo lo estaba.

La sorpresa vino sobre el mes de marzo, un nuevo mensaje privado en mi buzón, y ahí estaba, un angelillo llamado Roberto Naveiras Garcia ([url]www.viajoenmoto.com[/url]) se puso en contacto conmigo, tras varias conversaciones por mensajería instantánea, llego la conversación telefónica, y las palabras fueron sencillas.

Alex, dime, soy Roberto Naverias, asturiano, y me gustaría hacer ese viaje, hace tiempo que lo quiero hacer. Roberto, dime, por mi ok ya que no quiero hacerlo solo, pero que sepas que lo haré en tienda de campaña y con una caña de pescar. Roberto, risas, más risas, no te preocupes Alex, yo me cojo la gaita.

A todo esto, se me había olvidado de contaros que el diez de febrero nacía mi segunda hija, Anna.

La preparación

Una vez detalladas las etapas, las rutas, y todos los pormenores contrastados y aprobados por los dos, me puse manos a la obra con la logística. ¿Sería capaz de hacer?

¿13 almuerzos en acampada, 2 almuerzos en tren/ferry, 14 comidas en ruta, 1 comida en tren/ferry, 13 cenas en acampada y 2 cenas en tren/ferry, para dos personas?

¿Un total de 38 bocadillos con 6 latas atún, 6 latas anchoas, 3 paquetes de jamón envasado, 2 fuets, 5 latas de paté, 2 longanizas, 2 chorizos y 2 lomos embuchados?

¿Y las cenas? Podría con una judías salteadas con ajos, garbanzos salteados, lentejas con zanahoria/chorizo/verduras, spaguettis con atún y tomate, spaguetti a la carbonara, spaguetti a la boloñesa, sopa de fideos con verduritas, salmón y reno a la plancha, arroz con atún y maíz, arroz blanco con tomate y huevo frito, tortillas, sopa de sémola, couscous, y de unos 13 a 26 caldos?

Pues lo primero que había que hacer estaba claro, una lista de todo lo que necesitaba, y no una lista cualquiera, una lista que confeccione teniendo en cuenta los gramos que consumen dos personas, no es que sea un hotelero profesional pero en la cocina me defiendo bien, de esos cálculos salió la lista de la compra:

12 latas de atún

6 latas olivas

6 latas de anchoas

6 latas de paté

6 latas de sardinas

6 botes de tomate frito individuales

6 latas de maíz

1 bote de judías

1 bote de garbanzos

1 bote de lentejas

12 Sopas preparadas (Jardinera, ave, pollo, fideo)

500 g de espaguetis

400 g de fideo

400 g de arroz

200 g de sémola

200 g de couscous

1 caja de pastillas caldo carne

1 caja de pastillas caldo verduras

2 fuets

2 longanizas

2 chorizos dulce

2 lomo embuchado

2 Tacos/sobres de jamón serrano

Aceite 500ml

Vinagre 30ml

Sal 150g

Pimienta 50g

Ajos

Frutos secos almendras, avellanas, nueces…

Queso curado

Almuerzos (Café soluble y cereales)

2 paquetes de cereales de 500g

Café soluble

Zumos

[b]A parte [/]

2 l vino

1 l ron

Toallitas húmedas

Papel WC

El salmón, la carne de reno, alguna verdurita, la cerveza, algo más de vino, el Redbull, el agua, las cervezas y la cocacola ya los compraríamos por el camino.

Otro de los grandes dolores de cabeza fue decidir la ropa, equipamiento, herramientas y demás artilugios que todo motorista lleva en una aventura de estas características. Y si os digo que con dos calzoncillos, 2 camisetas, y algo más hubiera pasado los 21 días os lo creeríais, pues casi, porque hubo ropa que no me puse, pero os diré todo lo que me llevé:

Herramientas accesorios moto:

Herramientas de la moto

Extra de herramientas, torx, alicates, fijas, etc…

Aceite motor, dos botes de litro, uno lleno y otro a mitad.

Trinchas -Correas sujeción

Kit Repara pinchazos

Bayeta

Cinta Americana

Bridas de plástico de diferentes tamaños

3 navajas Navaja, como me conozco, perdí dos.

Bridas redondas metálicas

Cable carga conector BMW

Botiquín

Gafas graduadas de recambio

Bolsas de plástico

Anti vaho Visera

Candado más su recordatorio

Documentación/Carta verde

Planos/Información/Billetes

Libro: Un millón de piedras

Ropa accesorios piloto:

Polainas de lluvia

Guantes invierno

Guantes de Sky

Soto guantes bikers

Forros Traje

Chaleco Reflectante

Chubasquero

Ropa normal:

10 Calzoncillos

10 Calcetines

2 camisetas térmicas interiores de quechua

De 10 a 15 camisetas viejas

2 Térmicos quechua

2 pantalones (1 tejano/1 todo trote)

2 camisetas/camisas/vestir

2 Toalla

Botas quechua

Térmicos Bikers

Neceser:

Cepillo/Pasta/Navaja multiusos

Desodorante/ Medicamentos/Anti vaho visera/No pica/Tapones

Camping:

Tienda de campaña

Colchón hinchable

Bomba para inflar colchón

Cargador bomba

Set Comida Cacerola/plato/taza

Luz Tienda

Saco Dormir

2 Botellas campingaz de 400

Hornillo

Cubiertos/Cuchara/1 Trapo

Manta térmica grande

Martillo

Linterna Led Recargable

Anti Mosquitos de quemar

Los últimos días.

Os aseguro que cuando uno se prepara un viaje de esta magnitud, cuando uno lleva varios meses de antelación disfrutando minuto a minuto de los preparativos, las horas no pasan. No veía el momento en que llegara la hora de partir. Últimas compras, últimos detalles, últimos preparativos, los neumáticos nuevos llegan, llega la tienda de campaña de Inglaterra, la caña de pescar lista, el hornillo, el colchón inchable, los cargadores eléctricos, la documentación, farolillo, linternas, herramientas, el saco de dormir, la manta térmica, el saco para transportar la comida, todo parece estar listo. ¡Todo, menos yo! ¡Bajón a la vista!

Pues si, por un lado hacía años que no dormía en una tienda de campaña, mas o menos como diez años, lo había hecho en alta montaña, haciendo algún pico y desde luego no con el material que llevaba ahora, el del pasado era mucho peor. Por otro lado, en nueve años nunca me había separado de mi mujer más de seis días, varios años a Peñafiel, Motauros, Vuelta a España, Ruta por Asturias, Javalambre y alguna cosilla más. Pero lo que más me dolía era separarme de mi hijo, de Adrià, sus seis años ya eran muy conscientes de lo que su padre iba a hacer, preguntaba por todo, por el viaje, sobre donde estaba Noruega, sobre como iríamos, sobre cuantos días me iba, sobre qué día me iba y que día volvería a verme, y encima ahora estaba mi niña Anna de tres meses, los miedos de siempre a lo desconocido, a no ser capaz de hacerlo, a rajarme a mitad de camino, el miedo a una caída.

Os puedo asegurar que los últimos días son los peores.

La cena antes de partir.

Por fin llegó la tarde del domingo 3 de junio de 2012, el viaje de Roberto Naveiras desde Asturias hasta Salou iba bien, hablamos varias veces durante el día, el pasando calor y yo tomándome una cervecita en la piscina, la tarde en Salou era achicharrante, de las de humedad y bochorno, y en casa estaba todo preparado para el invitado, hasta la cena.

A última hora de la tarde llegó Roberto, aún no nos conocíamos en persona, solo vía mail y teléfono, salí a la calle a recibirlo, y ahí estaba con su Suzuki Vstrom de color negro, las maletas llenas de pegatinas de países que me impresionaron, cargada hasta los topes, y como no, su asiento peludo y roñoso. Su sonrisa daba buena espina, esa era la persona con la que iba a compartir veinte días, con la que iba a sufrir, a reír, a viajar, a disfrutar de la moto, y claro está, a confiar.

Nos saludamos entre efusivamente, tímidamente, y fríamente, no os sabría decir muy bien, creo que los dos mirábamos al suelo pensando donde coño nos estábamos metiendo, bajamos su moto al parking y la pusimos al lado de la GS. Las dos quedaban preciosas y parecía como si ellas ya se conocieran, como si ya supieran el viaje que iban a hacer.

Subimos a casa, y ahí rápidamente se rompió el hielo, tanto Roberto como yo éramos hombres de mundo, abiertos a nuevas culturas y nuevos retos, y lo que no hizo la experiencia lo hicieron las cañas, un vino y la cena. Llegaron los intercambios de impresiones y no tardaron en llegar las primeras risas, como siempre, Adria, hacía gala de su simpatía, generosidad y hospitalidad, y empezó a retar a Roberto a juegos, al que tampoco le costó mucho enfrascarse, todo iba bien, todo era normal, lo que bien empieza bien acaba.

EL VIAJE

Primer día, 4 de Junio de 2012, Salou – Narbonne – 353 km

En la cena todo quedó hablado, la primera etapa hasta Narbonne sería corta, rápida, por autopista, así que nos levantamos a las 07:30 horas, almuerzo, aseo, reparto de comida, y al parquing donde esperan las burras para ser cargadas.

Ahora sí, el viaje ya era una realidad, la rareza en el estómago, los sudores atípicos, los nervios encajonados en la obligada calma por hacer las cosas bien. Cargamos las motos, monté en la GS, y la primera sensación no tardó en llegar, eso iba a ser largo y duro, la GS pesaba más de lo normal, mucho más, su maniobrabilidad había disminuido considerablemente, la notaba lenta, dormida, vaga, perezosa. Salimos del parquing, y tal y como ya lo habíamos hablado ahí estaba mi mujer con Adria y Anna, Anna, con tres meses no sabía bien lo que pasaba, pero Adria si, sus ojos lo delataban, y los míos, aunque estos últimos se disimulaban bien tras las gafas y bajo el casco. Hubo una despedida familiar tímida, más bien fue un hasta luego en silencio, mi satisfacción por empezar el viaje se veía ensombrecida por la tristeza de dejar a los míos, pero ya lo sabía, ya lo había pensado y ya lo había hablado con mi mujer, hasta que no estuviera en la primera rotonda saliendo de Salou no iba a disfrutar de nada.

 

Salimos de Salou haciéndome con la moto, el comportamiento no era el habitual y con el tiempo debía serlo, nos esperaban más de 10.000 km así que más valía que se convirtiera en natural, esa coyuntura piloto/montura debía funcionar al cien por cien.

Primeros kilómetros por autopista, hacía un día espectacular, no se si os pasa a vosotros, pero a mi hay ciertos olores moteros que siempre me recuerdan buenos momentos, uno de ellos es cuando me pongo el casco, siempre limpio, otro la gasolina, el aire… Pero algo no iba bien, mis inventos para conectar por cable mi Iphone con los auriculares del casco no funcionaban bien, después de tantos esfuerzos, bridas, y tiempo, el invento no funcionaba, no me quise gastar pasta en un intercomunicador que no fuera chino…

Pasado Barcelona decidí parar, le hice un gesto a Roberto y paramos en una estación de servicio, llevábamos unos 130 kilómetros, le conté algo del invento a Roberto y mientras fumábamos un cigarrillo me puse manos a la obra, hay que desmontarlo y dejar un único cable conectado, saqué una de las navajas más afiladas que llevaba, y me dispuse a quitar unas bridas sin rallar el chasis. Sin apenas darme cuenta y por una mala maniobra la yema de mi pulgar derecho se hundió como la mantequilla en el filo de la navaja, no me lo podía creer, dos centímetros de corte… Mierda!

Por no preocupar a Roberto no hice ni gesto de dolor, mientras me chupaba el dedo como un niño abrí el baúl, luego el botiquín y como el que no quiere la cosa me limpié la herida, me la tapé con una tirita y continuamos el viaje. Mis primeros kilómetros fueron dolorosos, eso dolía, ese corte dolía mucho, maldecí cien veces y pensé, el primer día 130 km y un corte, no puede ser, el viaje iba a ser muy largo, había que prestar más atención y no se podían cometer esos errores.

A las 12:30 horas llegamos a Narbonne, después de preguntar varias veces vimos en la estación la cola de las motos, venían del Gran Premió de Montmeló. Ahí estaban todas con sus matrículas Alemanas y con sus trinchas preparadas para ser atadas al tren, solo teníamos que copiar/pegar, y así lo hicimos. Por fin llegó la hora de montar las motos, a no, aún no, faltaba el alemán de turno, empezó a comprobar todas las trinchas, este equipaje esta suelto, esta trincha mal puesta, esto no me gusta, esto no está bien atado… Todo por señas claro está, ni yo ni Roberto teníamos papa de hablar alemán. Yyyyyyyyyyyyyyyyy arriba! Os puedo asegurar que con la GS y mi envergadura, 190 cm, no veía el lugar por donde entrar en el vagón, suerte que delante mío iba un fornido hombretón Germany type con una GS y con 195 cm que me hizo de perro lazarillo, porqué fácil no fue, vamos, que lo peor no era entrar, era pasar más de 200 metros con el casco metido en la cúpula, los brazos semis flexionados y las piernas buscando apoyos como locas, una maniobra dificultosa, sin duda.

Una vez cargadas las motos en el vagón nos llevaron a la estación en minibús, allí Roberto fue a buscar el pan mientras yo intentaba validar unos billetes de tren que no hacía falta que fueran validados, de eso me enteré luego, hora de comer, primeros bocatas en el banco de la estación, las sensaciones eran muy buenas…

Sobre el tren y el viaje de Narbonne a Hamburgo solo puedo deciros que es todo un éxito, totalmente recomendable, raramente se llena, con lo que pudimos disfrutar de un camarote de cuatro para dos, allí cenamos, fumamos, reímos y leímos…

Gastos:

Mi parte de comida para todo el viaje: 100€

Tabaco para todo el viaje: 20€

2 cafés estación de Narbonne: 6€

Gasolina: 50,68 €

Peajes: 17,05 €

Total: 193,73 €

Segundo día, 5 de Junio de 2012, Hamburgo – Barsebäckstrand (Suecia – 398km)

A las 06:00 horas me desperté, Roberto aún seguía durmiendo en la litera superior, salí del camarote y me crucé con el encargado del vagón, me preguntó y le respondí, si, ya puedes traernos el almuerzo, y la verdad, fue una grata sorpresa que no esperaba, el almuerzo era gratuito y entraba en el billete de tren… Almorzamos y disfrutamos vagamente de las vistas desde la ventana del tren con una conclusión, Alemania dispone de preciosos bosques y una infraestructura ferroviaria digna de admiración.

A las 14:00 horas como un reloj Suizo llegamos a Hamburgo, allí estábamos, Roberto y yo, en una plaza de toros sin saber torear, es decir, fijándonos en todo aquel que llevaba un casco en la mano para imitar sus movimientos ya que no sabíamos ni donde estaban nuestra motos. Pero en un plis plas descargamos rapidísimamente las motos, parada fuera de la estación, fotos, risas, emociones a mil y a por el primer objetivo serio del día, el ferry de Puttgarden.

 

El ferry de Puttgarden (Alemania) a Rodby (Dinamarca) duraba unos 45 minutos. Una vez llegamos a Rodby seguimos por la autopista dirección Malmo, la verdad es que a parte de algunos trozos que estaban reasfaltando y que ponían algo de emoción a raíz de las piedras que saltaban y del polvo que se levantaba la autopista era muy aburrida. Curiosamente, antes de llegar al Puente de Malmo mi yo iba algo cansado y somnoliento, a esas alturas ya había parado para ponerme el forro del pantalón y de la chaqueta por el frio. Mientras escuchaba música a buen volumen delante de mi se destapó el PUENTE DE MALMO, recuerdo perfectamente que sonaba la versión en español de “I Want To Spend My Lifetime Loving You” de Marc Anthony y Tina Arena, es decir, la canción de “Quiero vivir la vida amándote”, la canción del Zorro vamos! Os puedo asegurar que el momentazo y el lugar no lo olvidaré nunca, fue un momentazo de la ostia. En mi defensa musical diré que me gusta casi todo tipo de música, pero es que para este viaje metí en el Iphone más de 40 horas de música, es decir, que entró y se coló de todo…

Roberto y yo andábamos mal de tiempo, las previsiones de kilómetros realizados no eran las previstas y cayendo la tarde nos dimos cuenta de que no cumpliríamos lo establecido para esa etapa. La tarde era fresca, muy fresca, y soplaba algo de aire. A eso de las 20:00 horas decidimos buscar sitio para pasar la noche. Está claro que cuando vas con tienda de campaña y avituallamiento no importa mucho donde, pero al ser el primer día nos pareció buena idea buscar un Camping, si, si, el primer día ya me acojoné y descarté la acampada libre. El elegido caro, pero no menos bonito, fue el Camping Oppet Baserbackstrand, en Baserbackstrand (Suecia), junto a la orilla del mar..

Y aquí llego el segundo susto del viaje. ¿Os acordáis de mi corte en el pulgar derecho? Pues bién, al montar la tienda, piqueta en una mano, martillo, en la otra, y……. ¡Zaaaaaasssssssssss!, el pulgar izquierdo a tomar por (c…), un trocillo de carne entre levantado y arrancado. Mierda! pensé, y mi yo le volvió a decir a mi otro yo, eso ya lo habíamos hablado, eso no podía volver a pasar.

En fin, vuelta al botiquín, curas, tirita, vendas, y a falta de uno, los dos pulgares mal, uno con corte y el otro chafado, y claro está, con los correspondientes dolores.

El lugar era paradisíaco, puesta de sol sobre el Mar Báltico y una copita de Rioja de una de las botellas que traía Roberto. Más tarde preparé unos espaguetis a la carbonara que sentaron deliciosamente, tomamos un roncito que traía yo y después de la genial charla que se haría habitual en cada noche nos metimos en las tiendas. A partir de este día también se hizo habitual las fotos con los dos pulgares levantados en recuerdo de mis dos dedos malheridos.

Como curiosidad os diré que una vez dentro de la tienda volví a hablar con mi otro yo, nos conjuramos para que no pasara nada más durante el viaje, también me plantee qué coño hacía en Suecia dentro de una tienda de campaña, que necesidad tenia de hacer ese viaje, e incluso creo recordar que en voz baja dije… Mamaaaaaaaaaaaa.

Gastos:

Gasolina: 43,46 €

Ferry: 51 €

Camping (Tienda Acampada) 20€

Total: 114,46 €

Tercer día, 6 de Junio de 2012, Barsebäckstrand (Suecia) – Parador de la autopista pasado Uppsala (Suecia) – 673 km

Como casi cada día a las 07:00 horas tocamos diana, ese día calculamos el tiempo que tardábamos en desmontar el campamento y almorzar, una hora y media, que con la práctica de los días acabo convirtiéndose en algo menos de una hora. El día amaneció con un sol radiante, la temperatura era muy buena y el cielo era de un azul claro manchado por algún algodoncillo blanco (Que bonito me ha quedado, pero no es mío), Roberto y yo éramos conscientes de que en esa etapa debíamos hacer más kilómetros de lo previsto, era obligado volver a recuperar el ritmo de las etapas, así que sin más dilaciones nos pusimos en marcha.

Los primeros kilómetros se hicieron duros y no tardó nada en aparecer la lluvia. La primera noche en la tienda con el colchón hinchable no había correspondido para nada a un plácido descanso, los pulgares me dolían más que nunca y a la hora de partir ya se me hizo complicado abrochar cada botón o subir cada cremallera, cada gesto era un suplicio con mis pulgares. Hicimos no más de 60 kilómetros hasta que decidí parar en Orkelljunga, me dormía. En esa primera parada descubrí tres cosas que me ayudarían a lo largo del viaje, el café Statoil, el Redbull y que en los MC Donald’s había internet gratuito.

Seguimos por la E4 con lluvia intermitente y volvimos a parar, esta vez en Taberg, el día volvía a ser duro y el ritmo muy lento, pero si algo es típico por esas latitudes es el cambio de tiempo, lluvia, frio, sol, viento y calor era algo habitual cada día. Antes de llegar a Rokstenen volvió a salir el sol, otra vez disfrutábamos del viaje. Por supuesto nos desviamos unos kilómetros de la autopista para ver Rokstenen ödeshög.

Más adelante, al paso por Estocolmo nos cayó la de Caín en 3 kilómetros, pero por fin llegábamos a Uppsala, objetivo cumplido, habíamos recuperado los kilómetros perdidos en la segunda etapa. Entramos a la ciudad para comprar cuatro cosas, pan, frankfurts, agua y alguna cosa más para la cena, y seguimos por la E4, pasados unos kilómetros encontramos un área de servicio con unos lavabos, unas mesas y un parque infantil, el lugar era bueno por lo que Roberto y yo decidimos pasar la noche ahí, la primera acampada libre en suelo Sueco (Que, ahora que, eh?)

Manos a la obra, montamos el campamento y Roberto hizo un mini concierto de gaita, los turistas y suecos que paraban en esa área de servicio no podían evitar mirarnos, allí habían dos hombres Españoles, uno tocando la gaita y el otro cocinando una sopa de verduras con mollejas de pan y unos Frankfurt con cebolla, ajos y tomate, todo ello regado con un caldo Riojano. Ese día cenamos de muerte, sentados en un banco y con una mesa, como las personas, el viaje empezaba a coger ese sabor de aventura que buscaba, mejor dicho, buscábamos.

Gastos:

Compra comida para los dos: 15,44 €

Gasolina: 79,12 €

Red Bull y Café: 5,86 €

Total: 100,42 €

Cuarto día, 7 de Junio de 2012, Parador de la autopista pasado Uppsala (Suecia) – Camping de Gumbodahamn, Anaset (Suecia) 644 km

Otro amanecer de suertudos. ¿He dicho amanecer? Se me olvidó decir que por estas latitudes el sol ya no se pone, pero si, el día empezó con un sol radiante. Aunque ese sol era diferente, cuando lo buscaba nunca estaba donde yo creía que debía estar, su situación no era la misma que en Salou o al menos esa era mi sensación.

Salimos del área de servicio por la E4 y la primera parada tampoco tardó en llegar, no me preguntéis porque pero por las mañanas iba destrozado, somnoliento, por el contrario Roberto me cogía el relevo por la tarde, él se dormía y yo iba tan fresco. La primera parada la hicimos en Soderhamn, ¿por qué?, porqué había un MC Donald’s, a ese momento y al del resto de los MC Donald’s los bautizamos como el momento “internet”.

La autopista E4 a su paso por Suecia no es bonita pero no deja indiferente a nadie, los carriles se alternan de dos a uno y de uno a dos, y cuando tocaba el de uno te veías encasillado en un scalextric con dos cuerdas de acero a cada lado, la atención a la conducción es extrema, un error aquí daría al traste con el viaje. Los paisajes también se alternan entre el Mar Báltico y las plantaciones bestiales de árboles, el señor IKEA supongo…

Continuamos viaje hasta un pequeño pueblo llamado Grusunda, allí encontramos la primera iglesia de madera, solo decir que estas iglesias de madera son un constante en tierras escandinavas.

Pasado Grusunda no tardamos en llegar a Umea, entramos en la ciudad y como cada día fuimos al súper a comprar cuatro cosas, después empezamos a buscar un sitio para acampar pero estábamos demasiado cerca de un núcleo de población y nada nos parecía bien, así que continuamos por la E4 dirección norte hasta que en una de esas vueltas topamos con el Camping de Gumbodahamn (Suecia), a orillas del Mar Báltico, no nos lo pensamos ni un minuto y montamos el campamento.

Recuerdo esa tarde noche como muy divertida, teníamos duchas, una cocina office y un comedor en un hytter común de madera muy chiquitito, era genial, así que nos pusimos a cocinar. Una vez terminamos de cenar y limpiar los cacharros nos apeteció probar la caña. Las tiendas estaban apenas a cuarenta metros del mar, un ron cola nos acompañaba mientras recordábamos pasajes del día y hablábamos de la ruta de mañana, por desgracia no hubo suerte con la pesca, pero risas no faltaron, eran las doce de la noche y había una penumbra muy acogedora, como cada día, nos metimos en las tiendas.

Gastos:

Gasolina: 59,88 €

Compra para los dos: 21,25 €

Camping: 15 €

Total: 96,13 €

Quinto día, 8 de Junio de 2012, Camping de Gumbodahamn, Anaset (Suecia) – Sodankyla (Filandia) 574 km

Buenos días Finlandia! Efectivamente, ese día era la entrada a Finlandia. Roberto y yo estábamos entusiasmados así que nos enfundamos la cordura y carretera.

La autopista E4 también se vistió de gala, dejó de ser una simple autopista para convertir-se en una nacional que transcurre entre pueblecitos, bosques, mar, lagos, ríos y grandes rectas. El día no era radiante pero nos respetaba bastante. Entramos en Finlandia por Tornio.

Y de allí seguimos por la E75 hasta Tervola, un encantador pueblo Finlandés donde comimos. Las comidas eran a base de pan y embutidos, alguna lata de atún, sardinas en escabeche y queso, de este modo no empleábamos mucho tiempo en ellas. Ese día se me fundió la luz delantera de la GS, creo que iban unos 19000 km, donde leí que a los 20.000 km se funden… El paquete de dos bombillas H7 costaron 52 euros.

Al salir de Tervola cometí un grato error, entre yo y el Tomtom nos liamos, bueno vale, me lié yo, la cuestión es que nos saltamos el desvío de la E75 para meternos de lleno en la 926. Dios mio!!! Esa carretera era preciosa, y allí fue donde vimos la primera señal de “Peligro Renos”.

Con los Renos nos reímos un buen rato, fue otra de la tónica de este gran viaje, y podréis verme en varias fotos imitándolos. Una vez llegados a Rovaniemi el objetivo era el Circulo Polar Artico, y allí estábamos, la sensación era buena, muy buena, manchada solo por la comercialización del lugar. Nos encontramos hasta gente de Tenerife.

Seguimos por la E75 o la 4, como queráis decirle, hasta Sodankyila, el tiempo había cambiado radicalmente, hacía frío y las nubes amenazaban lluvia, lluvia no, lo siguiente, y no tardó en caernos un buen chaparrón. La carretera empezaba a ser muy divertida y los paisajes espectaculares, sin lugar a duda la Laponia Finlandesa me enamoraron, es un lugar increíble.

Por la carretera era habitual adelantar o cruzarse con ciclistas cargados con sus alforjas, pero aun se me pone la piel de gallina cuando en una de las rectas, con el sol enseñándonos alguno de sus encantos y la lluvia cesada, vi a los lejos lo que parecía… ¿Era él? ¿Si? ¿No? Os suena una bici con un frontal y un chico tetrapléjico? Os suena un padre que corre triatlones con su hijo? Bueno, aún se me pone la piel de gallina y los ojos húmedos. Desconozco si era él, porque no llegamos a parar, y no creáis que no tuve intención, me hubiera encantado saludar a ese hombre, pero pensé que no hubiera sido lo correcto.

Al fin llegamos a Sodankyla, la idea de la acampada libre fue diluyéndose con el transcurso de los días, no porque no se pudiera, pero el buscar sitio para ello requería de algo de tiempo precioso. La compra diaria era algo común todos los días, siempre lo hacíamos sobre las seis de la tarde, ya que a las seis y media cerraban todo. Las ventajas de los camping es que aunque no las utilizáramos todos los días tenían duchas, y cocina comunitaria, y si señores, la mierda abriga, y cuando se duerme en tienda de campaña en la Laponia finlandesa, todo lo que sea abrigo es bueno.

Gastos:

2 bombillas H7:           52,30 €

Gasolina:                      49,98 €

Compra:                       9,45 €

Red Bull:                      2,65 €

Total:                                    114,38 €

Sexto día, 9 de Junio de 2012, Sodankyla (Filandia) – Honningsvag (Noruega) – NordKapp (Noruega) – 557 km

El gran día, ese era el gran día! Como dos escaladores a punto de atacar un pico, así nos sentíamos, la mañana se levanto mojada, pero daba igual, ya estábamos habituados a la lluvia, al frío y al viento todo daba igual, uno de los objetivos estaba a tiro de piedra, el mítico Nordkapp.

Lo que ni Roberto ni yo sabíamos es que ese día acabaría siendo terrible, agotador. Ese día fue la prueba de fuego, ese día nos preparo y nos aviso de lo que estaba por venir, ese día nos dijo donde estábamos, eso era el Circulo Polar Ártico!!!

Salimos del Camping de Sodankyla a las 08:00 de la mañana, llovía y hacía frío, la carretera E75 hacia Ivalo era bonita, muy bonita, pero la lluvia, el frío y un error en el cierre del Schuberth hizo que mi pantalla y mis gafas empezaran a empañarse.

Había entrado agua entre la visera y el pinlock. La conducción se hacía peligrosa porque no veía nada, eso me obligó a parar. Lo hicimos en lo que parecía ser un campamento Sami, pero de los de verdad, nada de comercial, había pelo de Reno por todas partes y algún lugareño que decidió no salir de su choza.

Me dispuse a desmontar el pinlock, llovía, con lo que para la llevar a cabo la operación me resguarde debajo de un porche de una de las casas de madera Sami. Saque el pinlock, lo sequé con una toalla e hice lo mismo con la visera, pero a la hora de montarlo, pongo esto por aquí, cojo esto por allá, presiono por aquí y…….. Zassssssssssss!!! Uno de los pivotes del pinlock saltó de la visera. Y como si de una película de Matrix se tratara empezó a volar delante de mi muy lentamente, recuerdo que dio varias vueltas en el aire describiendo una trayectoria ascendente para convertirse en una parábola que se precipitaba irremediablemente hacia el suelo. Un rápido reflejo mi mano izquierda no evitó la tragedia, ni que por supuesto el pivote pasara entre medio de mis dedos. ¿Pero que coño es eso? ¡No me lo podía creer, un suelo de porche de madera con tablones de madera! Pero donde se había ha visto eso! A quién se le haría ocurrido semejante salvajada! Para amas inri, la separación era de dos o tres centímetros entre ellos. ¡Joder! Volvemos a Matrix, como si de una bola en la ruleta se tratara el pivote del pinlock saltó de esquina en esquina y de tablón en tablón hasta precipitarse por uno de esos huecos. Y Roberto me preguntó… ¡NADA, NO DIGAS NADA! Si, la tragedia estaba en marcha, rápidamente me hice cuerpo a tierra, puse mi ojo en cada ranura, y si, ¡SI!, ¡SI!, ¡SI! ¡TOMA, TOMA, TOMA! Allí estaba, un metro por debajo de los tablones, en la tierra, junto a los pelos de Reno y otros desechos asquerosos. Baje los cuatro escalones del porche, aparte una plancha metálica y “gusaneeeeee” hasta él, ¡ufff!. Recuperado. Yo iba lleno de barro y pelo de Reno, pero lo tenía. Roberto, por dios, ayúdame a ponerlo… ¡ Que suerte tienes!

Aún es ahora que no me lo puedo creer. Roberto y yo volvimos a poner el pivote en su lugar, pero no, al poner la visera, el pivote decidió volver a darse una vuelta, momento en que nos dimos cuenta de que solo el hombre tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Donde estábamos? Claro esta, otra vez encima de los tablones de madera.

Ya no cabía tiempo para más lamentaciones, debíamos continuar el viaje, así que puse un trozo de cinta aislante en el agujero del pinlock, y reze.

Nada mas salir de ese poblado ya vi que no podía ir delante, lo había hecho durante todo el viaje, pero no podía tirar, la costumbre no pactada se rompió ese día. La visera estaba totalmente empañada y solo veía por un pequeño agujerito al cual tenia que acceder girando la cabeza hacia la derecha, nada cómodo, pero no había otra. Roberto cogió el relevo y tiró él, yo como mucho y a duras penas podía seguir su luz trasera ya que la lluvia complicaba mucho la visibilidad.

Roberto se puso delante, yo apenas podía seguirlo, pero la experiencia y mas de dos cojones me hizo conducir casi a ciegas hasta que en una recta, una de esas que sube y que baja en la Laponia Finlandesa, una de esas que no ves lo que hay detrás, me percaté de que un Reno se disponía a cruzar la carretera. Me fije en la luz de freno de Roberto, no se encendía, el Reno y Roberto se iban a cruzar inevitablemente y el punto de colisión era el centro de nuestro carril. Coño, Roberto no reaccionaba, es cierto que primero pensé que tenia un par de cojones al estilo, apártate tu, no, tu primero, yo no me aparto hazlo tu…. Pero ya no lo tenía tan claro por lo que me aleje unos metros y encogí los hombros, ahhhhhhhhhhhh… ¡Se la van a pegar!!! Por suerte para Roberto el Reno tenía mejor vista, y no os engaño, el cuerno del reno quedó a 2 centímetros de engancharse en la defensa de la Vstrom. El Reno brinco como una liebre y salió atemorizado por donde había venido… ¡Ufff, pensé! Roberto no ha visto al Reno, estoy seguro, y efectivamente así me lo corroboró posteriormente. Eso si, ese susto se convirtió en chistes, carcajadas, y lágrimas de risa. El primero fue, imaginaros al Reno explicándole a su madre el susto que le había dado un tío vestido de negro sentado sobre algo peludo!

Después de mi susto con Roberto y el reno, y digo mío porque Roberto ni se había enterado seguimos por la misma ruta, eso si, mis cojones se hicieron un poco mas pequeños, con lo que finalmente Roberto se me escapó. O no podía seguir su ritmo, o no debía, pero el tema es que no veía ni un pijo por lo que decidí parar otra vez. Consulté el TomTom y a unos dos kilómetros nos teníamos que desviar. Así que decidí seguir hasta allí, pero solo pare yo, Roberto, como con el Reno, siguió a piñón por la carretera sin desviarse. Cuando se diera cuenta volvería.

Como os podéis imaginar puse los pies en el suelo, llevaba las polainas de lluvia puestas, y no es que hubiera un charco, era lo siguiente, cambie el agua a las olivas y esperé bajo la lluvia. Pasaron dos GS Adventure, dos pilotos que relucieron marcha, me miraron y levantaron el pulgar, les correspondí con el mismo gesto, dolorido. Me sentí bien, llovía, estaba en medio de la nada, Roberto había seguido recto, no pasaba ni un alma por la carretera, y si, me sentía solo, pero esos dos moteros me recordaron lo que somos, moteros, me vieron solo y respondieron, y si hubiera puesto el pulgar hacia abajo hubieran parado, no lo dudo, eran Alemanes.

Por fin regreso Roberto de su aventura solitaria, sin apenas cruzar palabra, el día no lo permitía, seguimos ruta.

A los pocos kilómetros una sensación rara inundo mi mente, o mis pies, era algo húmedo, algo frío, y que al mover mis dedos hacía “xap – xap”. Si señores, las polainas se habían convertido en una bolsa de plástico estanca llena de agua, y dentro de esa bolsa yacían mis botas impermeables, waterproff y super, super… Pero algo viejas y apuradas para resistir semejante sumergibilidad, así que si, mis pies estaban empapados, tenia frío, y lo peor, me había quedado sin pinlock y ahora sin botas, en un día frío, lluvioso y con viento… Bienvenidos a Nordkapp.

La parada volvió a ser obligada, Karasjok (Noruega) fue el lugar elegido, baje de la moto y se lo explique a Roberto. Me fui hacia la oficina de turismo y entré como un pato dejando tras de mi la huella del crimen, es decir, a cada paso soltaba mas agua que muchos embalses españoles, una chica me atendió, “speeak inglish, a leatle beat, no, i am spanish, ok, no problem, “nombre impronunciable”, y apareció una juvenil Noruega morena de ojos verdes, vamos, la típica Noruega, hablando un español mejor que el mio. ¿Sabes de algún sitio donde pueda comprar unas botas? En la tienda del pueblo me dijo. Ya, ya, pero una vez entendió que eran botas de moto y no botas para el ganado, nieve, ríos y otros menesteres se hizo un hartón de reír, hasta Tromso nada, me respondió, unos 800 kilómetros, y siguió, pero esta noche tenemos un concierto en este pueblo, os lo pasaríais genial… Pa fiestas estaba yo. Pero si, ese era el espíritu Noruego, no hay botas pero hay fiesta. Don’t worry, be happy!!

Salí de la oficina de turismo, mee saque las botas y me seque los pies encima de un camión, no era fácil encontrar algo seco. Solución, me puse las quechua y dos bolsas de plástico encima y le expliqué un nuevo chiste a Roberto… Tú sabes el susto que se había llevado el reno al ver la Vstrom asesina, reímos y seguimos viaje. Imagínate al Reno llegando a casa y explicándole a su madre que había pasado algo negro y peludo muy rápido y que casi lo mata, y será que no hay señales que avisan de nuestra presencia mama! ¡Peligro Renos!

Pasado Karasjok el paisaje cambió radicalmente, dejo de llover, empezó a hacer mucho mas frío, y lo de los renos ya era un festival, estaban por todos lados. Lo curioso es que cuando se asustan no saben para donde ir, empiezan a correr con lo que se parece a un trote de caballo mientras giran su cabeza hacia atrás y te miran con esos ojos grandes y redondos, hasta se les puede ver o intuir cierta cara de susto, me llegué a reír mucho con ellos.

Parecía que el día no terminaba y que no íbamos a llegar nunca, por fin, después del peaje a la isla, sobre las 19:00 horas llegamos a Honninsgvag, como no, directos al Artic Ice Bar.

Me voy a mojar y no debería, pero si podeis, ni lo piseis, su propietario Jose y su mujer Gloria nos recibieron con el saludo de un comerciante que está harto de cruceristas, pero caballero, si soy motero. Les ofrecimos un chorizo español, y el tipo a parte de no decir que no, tampoco se olvidó de cobrarnos 120 koronas noruegas por visitar el Artic Ice Bar, por supuesto, el chorizo se quedo en la Vstrom, lo siento Jose y Gloria, pero demostrasteis mas prepotencia comercial que calor humano.

Nordkapp

Una vez fuera del Artic Ice Bar, nos dirigimos a Nordkapp, el tiempo era… ¡Horroroso! De 2º a -2º grados, lluvia, agua nieve, una carretera infernal, estrecha, llena de autocares que te pisaban como una mosca o te empujaban a mas de 50 metros de precipicio por una carretera sin guarda rail, sin protecciones, vamos, sin nada, y si, sin duda, eso era el fin del mundo. Y por fin, Nordkapp, lo siento pero no os lo voy a explicar, el que quiera que vaya.

A la bajada buscamos camping, pero nada se adaptava a nuestras expectativas, el día merecía una cama, había sido muy duro, los hytters eran carísimo, plantar la tienda de mas locos aun, y al final nos decantamos por un bed&room. Os puedo asegurar que nuestros cuerpos, y mi otro yo, lo agradecieron y es que ese día lo recordaré toda mi vida.

Gastos:

Gasolina:                      60,93 €

Comida:                       15,21 €

Pensión (1 per.):                   33 €

Regalos:                      45,18 €

Entrada Nordkapp:                31,42 €

Total:                                    185,74 €

Séptimo día, 10 de Junio de 2012, Honningsvag (Noruega) – Tromso (Noruega) – 516 km

Como venía siendo habitual por el norte el día se levantó lluvioso, delante nuestro teníamos la primera etapa después de Nordkapp y para ambos ahí empezaba el viaje de verdad, así lo habíamos comentado en repetidas ocasiones, Nordkapp era un objetivo, todo el viaje el sueño. Salimos de la Isla de Mageroya bañada por el Mar de Barens y nos dirigimos a Alta. La primera sorpresa fue su carretera, grandes espacios, grandes montañas, grandes valles, grandes lagos, todo era extremadamente grande, hermoso.

Ese día me atreví a bautizar a Noruega como el país del agua.

Por primera vez en todo el viaje teníamos que coger dos ferry’s que cruzaban fiordos, la ruta de Honningsvag a Tromso transcurrió tranquila, de disfrute, sin sobresaltos, descubrimos cosas que no vimos el día anterior como la educación de los Noruegos en la conducción, su gentileza al dejarnos adelantar, su buen humor, en definitiva, su comprensión y su tranquilidad para todo, una filosofía de vida que me gusta, el día en general fue genial y los paisajes de ensueño.

Una vez en Tromso, y eso ya estaba previsto porque sabíamos que cerca de una urbe era difícil acampar, nos dirigimos al Camping Tromsdalen, por precio nos decantamos por un hytter, primer y último día. Roberto ronca como un oso, y la verdad, después de tantos días, dormir en la tienda era como una habitación individual.

Después de instalarnos y cenar decidimos ir a dar una vuelta por Tromso, era domingo las 22:00 horas y de día, nos metimos en una cervecería, nos tomamos dos pintas y a la tercera el propietario nos dijo que no mas, que si nos pillaba la policía nos iba a crujir, que no se les ve de uniforme pero están de paisano por todos lados. Nos pareció increíble y a la vez honrado su comportamiento por lo que decidimos volver al camping. Mis pulgares empezaban a curarse.

Ese día Roberto se dio cuenta de que su rueda trasera no iba bien, por lo que fuera había tenido un desgaste diferente al mío y excesivo, era nueva al salir de Asturias, y debía ser cambiada después de unos 5000 km, no era normal. El planning para la mañana siguiente era clara, cambiar la rueda y comprar unas botas de “moto” para mí.

Gastos:

Gasolina:                80,64 €

Túnel Honningsvag:            9,35 €

Hytter:                    32 €

Ferry 1:                9,35 €

Ferry 2:                7,35 €

1 cerveza y 1 gintonic:        20,86 €

Total:                    159,55 €

Octavo día, 11 de Junio de 2012, Tromso (Noruega) – Brensholmen, Norge – Tromso – Moskenes (Islas Lofoten Noruega) – 660 km

Amaneció el día lluvioso, os suena, y debíamos buscar la Suzuki para Roberto y la BMW para mi pinlock y mis botas. No fue fácil, porque Tromso tiene muchas calles que van por debajo de la tierra, y claro esta, ahí la cobertura era nula con el TOMTOM, se moría.

En cualquier otro lugar, no hubiera pasado nada, sigues hasta el final del túnel y ya está, pero en Tromso no, al final del túnel hay una rotonda con varias indicaciones del tipo Kapertidhftu Sud o Kapertidhftu Nord, pues Nord, y luego llegabas a otra rotonda con tres salidas, Kodstegdstfasd Nord, Kodstegdstfasd Sud o Kodstegdstfasd Nord, y claro esta, como no me acordaba de alguna consonante, pues volvías a ver Kapertidhftu Est, Kapertidhftu Oest, y ala, allí que vamos, pues elegía Est, hasta que conseguías salir del túnel… OSTIA! Pero si hemos entrado por aquí…

Primero encontramos la BMW y como procede me regalaron TRES pivotes de pinlock, creo que la cara de la dependienta decía, “de esto se lleva siempre repuesto melón”. La verdad es que me quedé unas botas de BMW a muy buen precio, en Noruega regalan poco.

Mas tarde encontramos la Suzuki, problemas, hasta las 12 no estaría la moto y ese día había que coger el ferry a las Verstalen desde Brensholmen, después de explicarle el problema al Suzukista este nos dijo que irían mas rápidos, a ritmo de Noruego, vamos, que la moto estuvo a las 11:45, el precio de la rueda que os lo diga Roberto que a mi me da miedo.

Salimos a buen ritmo hacia Brensholmen, 57 kilometros de curvas, y curvas, y más curvas. ¡Y sorpresa! Una vez en la puerta del ferry, el de las 14:00 horas de Brensholmen a la Isla de Senja, no sale. No sale porque ese horario empieza el 12 de junio. Zascaaaaaaaaaaaaaaaas… ¡En todos los morros!

Teníamos un problema, obligadamente debíamos volver a Tromso por la misma carretera ya que no hay mas rutas terrestres, y desde Tromso habían dos opciones, intentar llegar al ferry de Gryllefjord por carretera o saltarnos las Islas Verstalen y entrar por las Lofoten.

Al final la decisión fue entrar por las Lofoten así que sin perder tiempo nos dirigimos a Tromso y a Bjerkvik por la E6, allá nos desviamos por la E10 hasta el puente que da acceso a la Isla de Hinnoya.

 El Reno me jodió la foto…

No me atrevo, no puedo o no se, no escribo habitualmente, no se como describiros las Islas Lofoten, estarían entre un carrusel de montañas nevadas que caen picadas al mar, carreteras sinuosas que pasan de mecer la orilla del Mar de Noruega a escalar una montaña de 300 metros, una carretera que es como una montaña rusa que te sorprende en cada curva con una vista, con un cambio de rasante, con una bajada, con un túnel que te engulle y te caracolea por debajo del mar o un puente que te sube y donde cuesta ver con que se sostiene, salidas de túnel a ciegas con la luz del sol de fondo que te precipitan al mar o a grandes valles, muy grandes, flanqueadas por enormes  montañazas, pasas de sol a nube, de nube a lluvia, de lluvia a viento y de viento a sol en tan solo diez kilómetros.

Las casitas de madera, el agua del mar azul, verde, turquesa, llana, el olor a bacalao, los barcos de pesca, los jardines de las casas, verde y mas verde, uno se siente como el rey de escocia a lomos de su corcel, como Mel Gibson en Braveheart cabalgando por tierra de nadie, te dan ganas de gritar, y lo hice… ¡Grite como un poseso dentro del casco!

Sin darnos cuenta estábamos en Svolvaer, bueno, sin darnos cuenta, eran las nueve de la noche, y aun nos quedaban 128 kilómetros, hablé con Roberto, yo prefería alargar el día y hacer descanso al día siguiente, al comernos las Verstalen y al haber hecho esa tirada de kilómetros nos lo permitía. Roberto aceptó, nos quedaban 128 kilometros y un merecido descanso al día siguiente. Pues esos 128 km se hicieron largos, fríos, muy fríos, y por fin llegamos a Moskenes a las once de la noche, montamos las tiendas en el Camping de Moskenes, cenamos y reventados nos fuimos a dormir.

Esto deberían ser las 23:00 horas, y así llevábamos seis días…

Gastos:

Gasolina:            49,78 €

Redbull:            8,47 €

Camping 2 noches:        32,33 €

Total:                 90,58 €

Noveno día, 12 de Junio de 2012, Moskenes, A, Sorvagen (Islas Lofoten – Noruega) 10 km, día de descanso.

Como el día era libre Roberto aprovecho para dormir. Un servidor se levanto mas pronto, me hice una ducha pagada, y me dispuse a hacer la colada, pero no tenia jabón, y las instrucciones de la lavadora y secadora estaban en Noruego.

Ummmmm, otro día de suerte, una mujer Noruega me ayudó, me trajo un sobrecito de jabón y me conecto las dos cosas, la lavadora y la secadora.

Mas tarde se levanto Roberto y probamos un rato con la pesca pero no hubo forma, así que comimos y nos fuimos a dar una vuelta por las poblaciones cercanas.

A, Sorvagen y a Ä, si pudiera volver a Noruega iría una semana solo aquí, el lugar era espectacular.

El Cuscus que prepare, capricho de Roberto, la gente del camping alucinaba!

Gastos:

Ducha:                1,35 €

Compra:            21,35 €

Total:                22,7 €

Décimo día, 13 de Junio de 2012, Moskenes (Noruega) – Bodo (Noruega) – Lago Ommervatnet (Noruega)  404 km

Ese día empezó a las 06:00 de la mañana ya que debíamos estar pronto en la cola del ferry de Moskenes a Bodo para asegurarnos el billete, el día se levantó bueno con mucho sol y algo de frio. Justo a la salida del camping esta la entrada al ferry así que solo hubo que esperar a embarcar, atar las motos, unas fotos, almuerzo, y a dormir en los sillones de primera, algo incomodos pero era lo que había.

Sobre las 11:00 llegamos a Bodo, no lo recuerdo bien y no me lo apunté, pero son unas 4 horas de ferry. De ahí nos fuimos a una oficina de correos a cambiar moneda y ya os digo ahora que el cambio es mejor en España. Teníamos ganas de moto con lo que rápidamente nos pusimos en marcha en dirección a las Corrientes de Saltstraumen.

Una vez allí vimos la belleza y la peligrosidad del lugar, la verdad es que daba miedo, cuatro pescadores como siempre y poco mas así que continuamos viaje por la E6 dirección sur. El estomago empezaba a ronronear como mi boxer, así que decidimos parar a comer en Rockland, un Parque Nacional de Noruega, y como siempre nuestro fuet, longaniza, queso, jamón…

Y a partir de aquí andamos por una de las carreteras mas bonitas que he visto nunca, eso lo vais a oír varias veces, pero es que era verdad, del mar, a la montaña, de los lagos a la nieve, yyyyyiiiiiiiiijjjjjjjjaaaaaa…

En esa latitud la carretera E6 transcurre por parajes de interés especial, tanto que lo primero que encontramos fue un parador casero cerca de la localidad de Kasmohalsen, un lugar idílico para acampar, con leña, cubierto, barbacoa, increíble, y cuidado por algún lugareño. Eso seria impensable en España, que lastima!

Mas adelante, la carretera se empieza a empinar, se trata de Saltfjellet, la montaña justo antes del Circulo Polar Ártico Noruego, y finalmente llegamos al Circulo Polar Ártico Noruego que sin tenerlo que pensar mucho me gusto mas que el Finlandés, me imagino que por la sencillez.

Seguimos, y una vez cruzamos Mo i Rana la etapa ya estaba cumplida, pero como estábamos a gusto tiramos un poco mas y al final se nos hizo tarde, así que buscando encontramos un lago y un lugar paradisíaco para acampar, el Lago Ommervatnet, eso si, hacia un frío de la ostia, y por si me he olvidado, ese día, como todos, llovió.

Ya sabéis, cena, cerveza y a dormir, hoy con hoguera…

Gastos:

Ferry a Bodo:                 36,93 €

Gasolina:                30,67 €

Comida:                 21,62 €

Total:                    89,22 €

Decimoprimero día, 14 de Junio de 2012, Lago Ommervatnet (Noruega) – Svorksjøan, Orkdal (Noruega) – 480 km

Buenos dias, con lluvia pero buenos días. ¿Y porque? Porque como cada día me levantaba feliz de estar donde estaba.

¡Ostia no! Roberto se dejó los puños calefactables encendidos y se dio cuenta cuando ya tenia la moto cargada, ok, descargamos, pinzas y cargamos, sin mas problemas empezamos la ruta.

La carretera de hoy la definiría como cualquier carretera de montaña de Asturias, el verde era predominante y la lluvia también. Os contaré algo de las carreteras Noruegas, sobretodo las del norte, al parecer, el uso de las ruedas de invierno y de clavos provocan en el asfalto una especie de roderas, como dos canales en los extremos del carril de circulación, claro está que cuando llueve se llenan de agua y toda la suciedad y aceite de la carretera se acumula en estas regateras como si fueran dos riachuelos, días antes los había visto y recuerdo que se lo comenté a Roberto, me parecía peligroso, y por supuesto, evitaba pisarlos.

La lluvia y el frío apretaban y en mi marcador el range de gasolina marcaba 20 kilómetros, ese día me acordé que en Noruega no se debía apurar el depósito de la gasolina y lo hice, y eso que de gasolineras habíamos pasado unas cuantas. Del 20 al 10 y del 10 al 0, mire por el retrovisor y ahí estaba Roberto como siempre, no sabia si parar y dar media vuelta, comentárselo a él, o seguir. Finalmente decidí seguir dándole un poco más de gas, de perdidos al río pensé. Hasta que detrás de una curva, chassssssss, una Statoil, salvados.

Paré en el arcén a esperar a Roberto. Tic, tac, tic tac, 5 minutos y no venia. Pensé que se le habría empañado la visera, yo iba igual, así que decidí repostar y ganar tiempo ya que el iba mas largo de combustible que yo. Después de repostar deje la moto junto a la carretera para que la viera Roberto y volví a la gasolinera a por un café que me calentara.

Tic, tac, tic, tac, 10 minutos y ni rastro, se habrá liado de carretera, 15 minutos y nada. De pronto una sensación mala me embargo, algo no iba bién, pero si os digo la verdad, no me lo esperaba, ni siquiera pensé en ello, ni tan solo se me pasó por la cabeza.

Al igual que el día que Roberto siguió recto en el cruce, y tardo 10 minutos en darse cuenta, ese día yo me confié, creo que no repetiré el error nunca mas, si se mira por el retrovisor y no se ve al compañero se para 2 minutos, dos minutos son suficientes para darse la vuelta y buscarlo inmediatamente.

De repente oí el motor de la Vstrom y ahí llegaba Roberto, vi la pantalla de la Vstrom con cinta americana., el pantalón y la chaqueta rasgadas, estaba claro, Roberto había arrastrado… Por suerte, y sin quitar golpes, magulladuras y pequeños daños, Roberto estaba bien. ¿Os acordáis de los carriles con agua que os explicaba? Una vez se tranquilizó seguimos ruta, yo no se si hubiera podido, pero él si.

La ruta siguió dirección Trondheim, visitamos su Catedral, compramos algo de comer y buscamos sitio para dormir como cada día, siguiendo una pista forestal encontramos un camping, Svorkdal, al lado del lago Svorksjøan. Recuerdo que esa noche bajamos a -2 grados.

Gastos:

Gasolina:                63,24 €

Camping (Siempre tienda)        10 €

Salmón para dos:            6,70 €

2 botellas vino malo:            24,32 €

Total:                    104,26 €

Decimosegundo día, 15 de Junio de 2012, Svorksjøan, Orkdal (Noruega) – Lom (Noruega) 446 km

Si Roberto Naveiras lee estas líneas, no creo que me quite la razón cuando digo que la caída rompió, en parte, la magia de aquel viaje, aún así, la magia continuó y todo gracias a la fortaleza de Roberto y a la amistad que se había consolidado en esos doce días. Viajar en moto es duro, pero ciertos viajes curten.

Por la mañana lucía el sol, Roberto se levanto con dolores, y lo de mis dedos ya iba a menos, ahora le tocaba sufrir a él. Intentaba animarlo con los chistes de Renos, ese día teniamos por delante una de las rutas estrellas del viaje y lo recuerdo tal cual, y así fue, Kristiansund, la Carretera del Atlántico, el Mirador de Vardevegen en Molde, la Trollstigen, Geiranger y Lom, sobre el plano, espectacular, en la realidad, mejor.

Salimos por la pista de tierra del camping y cogimos la E39 o la 70 hasta Kristiansund, ese túnel nos volvió a sorprender, otra vez debajo del mar, y por fin, allí estaba, la Carretera del Atlántico, si os digo la verdad me decepcionó, me esperaba mas de ella, eso si, el lugar merecía la pena.

Otro lugar planeado para visitar y que no me entusiasmaba mucho era el Mirador de Vardevegen, y fíjate por donde fue espectacular, un lugar muy recomendable para perder unas horas aunque no fuera nuestro caso, las fotos de rigor, respirar el aire Noruego siempre puro, y a seguir la ruta.

Los dos estábamos entusiasmados con la Trollstigen, y esa si que no defraudó, sin quererlo allí estabábamos, en la puerta de la mítica carretera y ante la señal de “Peligro Trolls”.

Saqué la cámara, la coloque en el tripode improvisado con bridas, y le dije a Roberto, nos vemos arriba. Simplemente me tiré, y disfruté. Tengo un video muy guapo que si puedo lo colgaré.

Una vez arriba y cuando llegó Roberto me di cuenta de que había perdido la funda de la cámara, lo peor es que dentro iba el “Bote” de unos 200 €, rece en arameo. Así que Roberto y yo hicimos algo que poca gente suele hacer, volvimos a bajar y subir la Trolstigen en busca de una funda de cámara, nada de nada, no la encontramos como era de esperar. Una vez arriba nos sentamos a fumar un cigarro mientras con el lógico cabreo comentábamos que había valido la pena hacer esa carretera dos veces, de subida y de bajada, una rápida, y otra lenta, y puestos a mirar… Ostia!!!! La funda de la cámara se había quedado encajada en el paralever delantero de la GS, jajajajajaja, por fin un golpe de suerte.

Lo que vino después del Mirador de la Trollstigen no lo puedo describir, no me atrevo, solo os dejaré unas fotos que para nada reflejan la grandeza del lugar, pero es que ponerme a describir lo que vi o lo que sentí seria precisamente faltar a la verdad, pués en la vida nadie puede explicar eso, simplemente hay que vivirlo.

¿Que es eso? ¿Si? Si, si, si, la mítica estampa del Fiordo mas conocido del mundo, estamos en Geiranger, ¿Si os digo que el sitio es inmenso me repito? Bajamos por la carretera de la Águilas hasta Geiranger, y sin pensarlo subimos por la otra colina dirección Lom, os puedo decir que la conducción era peligrosa, es complicado conducir la moto por carreteras de montaña y querer ir como el copiloto de un coche, mirando el paisaje. A claro, pues si la carretera de Trollstigen a Geiranger no la pude explicar la de Geiranger a Lom tampoco, la verdad, hay que ir.

Finalmente llegamos a Lom, nos metimos en un supercomplejo, el Nordal Turistsenter de Lom, un camping vamos, con sauna, pero camping, cenamos una pizza en un restaurante y a dormir. Bueno, anécdota, cuando nos fuimos a dormir nos percatamos que unos 30 jóvenes habían tomado el salón comunitario, habían tapado las ventanas con prendas oscuras y tenían una fiesta montada del quince. Claro está que uno piensa en España, ummmmmmm, bebida, chicos, chicas, salen bebidos, ven moto, intentan montar en moto, salgo cabreado jurando en arameo porque en ingles no se, no nos entendemos, me lío a hostias, yo y Roberto si se entera contra 15 noruegos jóvenes y fornidos. Pues no, a las doce en punto cerraron la música y se fueron a dormir sin asustar a una ardilla, increíble pero cierto.

Gastos:

Gasolina:                31,62 €

Café:                    3,37 €

Red Bull:                10,81 €

Cena restaurante pizza:        39,18 €

Compra comida:            7,4 €

Ferry 1:                6,3 €

Ferry 2:                7 €        7

Ferry 3:                5 €

Peaje:                    6 €

Total:                    116,68 €

Decimotercero día, 16 de Junio de 2012, Lom (Noruega) – Jostedal – Urnes – Vikoyri Bergen (Noruega) 420 km

Esta ruta no estaba prevista, en realidad estaba prevista para dos días pero nos vimos con fuerzas y preferimos descansar un día en Bergen y visitarla bien, así que como cada día a las siete nos levantamos y a las ocho ya estábamos en marcha, era el día de las Iglesias de Madera, empezamos por la de Lom, una preciosidad de la arquitectura de madera

Después de la visita cogimos la RV55 una de las carreteras turísticas nacionales de Noruega, en Sognefjell encontramos el puerto de montaña mas alto e impresionante del norte de Europa con sus 1430 metros sobre el nivel del mar, y no decepcionó, a medida que íbamos subiendo por una carretera diseñada por alguien que le gustaban mucho las motos, empezó a llover, luego agua nieve, luego nieve… Para, para, para… ¿16 de junio de 2012 y nieva? Si. Paramos, lo fotografiamos, lo grabamos, casi me quedo a vivir allí, estaba en algún lugar del mundo nevando un 16 de junio. Sin palabras.

Pero cuando seguimos por la RV55 la cosa se empezó a complicar porque cada vez nevaba mas, cada vez los copos eran mas grandes, eso blanco que caía empezaba a cuajar en la carretera y seguíamos ascendiendo, uyyyyyy, uyyyyy, uyyyyyy, esto se complica, niebla cerrada y mas nieve, y seguimos ascendiendo!

Y al final coronamos algo que no pude ver por la niebla, se que desde ahí se debía ver un glaciar enorme, lo se porque viendo fotos de la red con buen día debía ser impresionante, y seguimos por la RV55 hasta que empezamos a bajar, allí me atreví a poner la cámara y a hacer un video.

Otro de los objetivos del día era el glaciar de Jostedal. Y allí que fuimos, cuando llegábamos por la carretera 604 ya observamos que eso era una mole impresionante de hielo azul, y eso que lo veíamos de bastante lejos, para verlo bien había que coger un pequeño barquito que te llevaba hasta la falda pero no era el día ideal, llovía, estaba nublado, y teníamos que hacer cola para ir en la barquita así que volvimos tras nuestros pasos hasta la RV55 y cogimos dirección Urnes, aquí ya se podía apreciar bien el fiordo mas largo de Noruega, el Fiordo de los Sueños.

Por fin llegamos al ferry que te traslada a Urnes y lo mejor de todo es que hay que volver con el mismo ferry a no ser que quieras empezar un nuevo viaje por carreteras Noruegas. La visita a la Iglesia de Urnes fue espectacular, me defraudó lo de siempre, pagar por entrar en la casa del señor, pues como siempre no pagué y nos quedamos por fuera haciendo unas fotos a la vez que comíamos algo encima de los asientos, paquetes y maletas de la moto.

La nota la di cuando llegue al embarcadero, pensar en un pueblo muy chiquitín donde solo llega un ferry y bastantes turistas, nativos y extranjeros, pues ahí estaba yo, en la punta del embarcadero fumándome un cigarrillo mientras tiraba mi caña de pescar y hacia el “curry”, el espectáculo era dantesco, y las risas que nos echamos también.

Volvimos con el ferry de Urnes, y desde ahí por su carretera FV338 enlazamos otra vez con la famosa RV55. La sorpresa fue en el cruce de la FV con la RV, justo cuando iba a incorporarme pasó un Subaru Imprezza azul precioso, su piloto, un chico joven me miró y sonrió, y detrás de él que me fui con la clara intención de adelantarlo. Pero señores, el primer Noruego con una conducción alegre por una carretera noblemente forjada con curvas, decidí quedarme tras él, y os aseguro que el ritmo subió progresivamente hasta lo que pareció ser una salida dominguera “a cuchillo”, al parecer los mas de 100 kilos cargados ya eran parte de la GS y de mi. Al final de la carretera el subaru se desvió, pero antes de hacerlo me esperó y se apartó un poco en el arcén para que me pusiera a su lado,  los dos nos dedicamos un pulgar hacia arriba, estaba claro, ese tío era motero.

El objetivo ahora era el ferry que nos llevaría a Vangsnes, y ahí estaba, cabe decir que los ferrys en Noruega son como cruzar un puente con espera, nada más. Una vez en Vangsnes nos dirigimos a Vikoyri, el objetivo era una de las iglesias de madera mas vieja del mundo, Hopperstad, otra vez había que pagar por entrar en la casa del señor, pues otra vez a hacer fotos mientras un chico nos cerraba las puertas para que no viéramos el interior de la misma, penoso, la verdad.

Pasado Hopperstad otra  grata sorpresa la carretera se empezó a serpentear, como ya habíamos observado en otras carreteras vimos una de esas barreras de carretera cerrada de tal fecha a tal fecha por nieve, y eso era señal de buena carretera, prepare la cámara, y REC, no defraudó.

La bajada hacia Bergen no dio sobresaltos, las cascadas de Afdalsvegen y alguna cosilla mas, ahí solo había agua, agua, y más agua, llovió a cantaros hasta Bergen, llegamos con agua, montamos las tiendas con agua, y nos fuimos de Bergen con agua, eso es Noruega, el país del agua.

El día terminó haciendo a prisas la cena, ya que la cocina comunitaria cerraba a las nueve, el salón comunitario estaba lleno de alemanes y holandeses, jugaban la eurocopa, como cada noche que pude, ajitos, pimienta, perejil, cebollita, pastillitas de caldo por aquí, carne por allá, pan, vino, platos, cubiertos, servilletas y al comedor.

El comentario general fue, motoristas? Huele muy bien esa comida, es comida española! Y con vino tinto! Y era el decimotercero día que andábamos lejos de España, eso si, cocinando en Español.

Gastos:

Gasolina:                45,2 €

Compra comida:            6,7 €

Camping 2 noches:            35,13 €

Ferry Urnes:                7,4 €

Ferry Urnes:                7,4 €

Ferry 1:                6,3 €

Ferry 2:                6,6 €

Total:                    114,43 €

Decimocuarto día, 17 de Junio de 2012, Bergen – Bergen

Por la mañana baje a Bergen, me di una vuelta por su puerto, me perdí por sus calles, y me comí un plato combinado de cangrejo real, ballena, gambas y alguna delicatesen mas. Por la tarde bajó Roberto e hizo lo mismo, el tiempo era malo, cielo cubierto, lluvia intermitente y una niebla baja que impedía subir al funicular o hacer cualquier actividad a gusto, pronto volvimos al camping.

Gastos:

Mariscada:                35 €

Regalos:                28 €

Parking:                16 €

2 Cerveza Súper            5,86

Total:                    84,86 €

 

Decimoquinto día, 18 de Junio de 2012, Bergen (Noruega) – Hirtshals (Dinamarca)

A las doce como un reloj estábamos en la cola del ferry, una caravana de coches antiguos que habían realizado un tour por escandinava nos acompañaba. El ferry empezó a tragar camiones, coches, motos, autocaravanas y por fin salimos de puerto, el destino era Hirtshals, Dinamarca, estábamos de vuelta al viejo continente. La estancia en el barco fue agradable, hay de todo, sala de juegos, súper, café, restaurante, cubierta, pero nosotros seguimos en nuestra línea, comida y cena a base de buenos embutidos con pan, sentados en una butacas con vistas a la proa del barco, allí comimos, allí bebimos y allí  dormimos como pudimos.

Gastos:

Café:                     5,34 €

Botellita de 500 de wiskhy:        18,26 €

Total:                    23,6 €

Descanso

Como veis, hasta aquí seria el viaje normal a Nordkapp, a partir de aquí, seguiría el viaje por autopistas hasta vuestro hogar. 15 días con dos de descanso. Si sumáis los gastos, os da un total de 1610,74 euros de gasto.

A ese precio habría que sumarle unos 278 € del tren Narbonne – Hamburgo y 79 € del ferry Bergen – Hirtshals

Total de Salou (Tarragona) a Hirtshals (Dinamarca), 1967,74 €,  para que tengáis una idea, y solo vería capaz de rebajar ese precio durmiendo todos los días por libre en tienda, ahorrándose los camping, el día del hytter y el día del bed&room, algo totalmente posible.

Otro viaje

Decimosexto día, 19 de Junio de 2012, Hirtshals (Dinamarca) – Hamburgo (Alemania)

A primera hora de la mañana llegábamos a Hirtshals y lo primero que me impresionó solo bajar del ferry fueron unos búnker enormes que imagino pertenecían a la segunda guerra mundial. Eran unas moles de hormigón que en silencio nos explicaban lo ocurrido allí hace ya unos cuantos años, nada agradable, algo muy frío.

Nada más salir del ferry repostamos y nos engulló una pesada y recta autopista, ya no la dejaríamos hasta Hamburgo, allí nos esperaba Peter, un amigo de Roberto que nos iba a dar cobijo esa noche. Por la tarde llegamos a casa de Peter, a las afueras de Hamburgo, unas buenas cervezas, cena y a dormir, aunque la verdad, alargamos hasta tarde ya que la conversación con Peter era de lo mas interesante.

Decimoséptimo día, 20 de Junio de 2012, Hamburgo (Alemania) – Amsterdam (Holanda)

Salimos pronto de casas de Peter, y si os digo la verdad, salir de Hamburgo es como salir de Barcelona o Madrid, un caos, las autopistas Alemanas nos sorprendieron, algunas son enormes, con muy buen asfalto. Se nota que sufren las inclemencias climáticas del invierno. Sin darnos cuenta entramos en Holanda por la parte norte, por Groningen, elegí entrar por el norte porque queria pasar por la carretera E22, un brazo de tierra que separa el mar durante algo mas de 30 kilómetros, alucinamos con las compuertas ya que el mar exterior del interior están a diferente nivel.

Mas adelante, por la autopista de Holanda nos llevamos una sorpresa, semáforos en rojo en la autopista. ¿Qué pasa? Ostia! Si el asfalto se levanta! Efectivamente, en varias ocasiones vimos canales que cruzan por debajo la autopista por lo que cuando pasa un barco se para el tráfico y se levantan los 4 carriles de autopista, pasa el barco, y adelante…

A primera hora de la tarde llegamos a Amsterdam, antes habíamos visitado Zandvoort, las afueras de Amsterdam estaban en obras, así que no tardamos en comernos un atasco de órdago, volvíamos a estar en una urbe. Al final encontramos nuestro camping, al lado del centro de la ciudad, el camping Vliegenbos. No tardamos en instalarnos, montar campamento, duchas, acicalado y hacia Ámsterdam. De Ámsterdam solo puedo decir, gracias, me encanto esa ciudad, su ambiente, su gente, sus calles, su forma de vivir, simplemente, gracias.

Decimooctavo día, 21 de Junio de 2012, Amsterdam (Holanda) – Amsterdam (Holanda)

Era día de despedidas, Roberto Naveiras debía partir hacia Nantes para coger el ferry a Gijón, por el contrario yo tenia dos días mas para gozar de mi viaje, debía estar el día 23 en el aeropuerto de Bruselas para recoger junto a unos amigos Belgas a mi mujer y mis dos hijos.

Conocéis a alguna mujer que deje ir a su marido 20 días de viaje, se quede ella con los dos enanos y mas adelante se coja un vuelo y suba a Bélgica con maletas y demás? Esa es mi mujer…

Roberto Naveiras, te lo dije en su momento y te lo repito ahora, un placer haber compartido esta experiencia contigo.

Una vez partió Roberto me dedique a ordenar cosas de la moto y a hacer la colada, mas tarde, después de comer, baje a Amsterdam con la moto a disfrutar otra vez de su centro histórico. Por la tarde/noche me pilló una tormenta veraniega increíble, así que ya os podéis imaginar como pase la noche, con el clic, clac, cluc, clic de las gotas de lluvia rebotando en el techo de la tienda y un olor a hierba mojada increíble, era delicioso.

Decimonoveno día, 22 de Junio de 2012, Amsterdam (Holanda) – Blankenberge (Belgica)

A primera hora de la mañana salí el camping de Ámsterdam dirección Bélgica, había escogido una localidad  costera de Bélgica para pasar la tarde/noche, podríamos decir que debía ser mi último día de viaje – vacaciones por lo que me instalé en un pequeño hotel muy acogedor de la ciudad de Blankenberge.

Después de instalarme, me fui a dar una vuelta y a tomar unas cervezas negras Belgas aunque pronto tuve que dejar la moto en el hotel, mi estado no era el mejor para conducir, ese día, era el día del homenaje, por lo que no recuerdo como pero fui a parar a la Casa de España en Blankenberge donde me di un pequeño homenaje carnívoro.

Vigésimo día, 23 de Junio de 2012, Blankenberge (Belgica) – Bruseles Airport Zaventem (Belgica) – 121 km

Dios! Una cama en condiciones! Después de 1 día en litera de tren, 1 día en litera en habitación compartida sin cortinas y a pleno sol, 1 día en litera en Hytter compartido sin cortinas y a pleno sol, y 17 días en tienda de campaña, eso era un lujo difícil de creer. Por la mañana mi otro yo me decía que debía levantarme, que debíamos irnos, pero no era capaz de desprenderme de mis sabanas y mantas, ese peso era delicioso.

Finalmente tuve, y digo tuve, que levantarme, lo prepare todo, almorcé en el Hotel y un pajarillo me dijo que había una concentración de motos en el pueblo, como tenía tiempo allá fui.

La concentración era la anual de Blankenberge, no os voy a engañar si os digo que fui la atracción durante los 30 minutos que estuve, me decían, “de donde vienes, de España?”, y respondía, si, de España, pero he pasado por Kappnord para venir aquí… Ohhhh, wwwuaaaauuu, oyyyyeeeee, Oh my dad, hubieron respuestas de todo tipo.

Tal y como os dije, la estancia en la concentración fue corta, mi único objetivo ese día era reencontrarme con mi familia en el aeropuerto internacional de Bruselas en Zaventem.

A las 12:30 llegué al aeropuerto, hora y media de espera para recibir el abrazo más bonito del mundo, el de mi hijo Adria. Aparqué la GS en el piso inferior reservado a los taxis, nadie me dijo nada, me encontré con mis amigos Belgas, y mientras me vigilaban la moto fui a recibir en la salida de llegadas a mi mujer, mi hija Anna y Adria, ellos no sabían nada de que estaría allí esperándolos, de hecho, creían que llegaría a Bélgica el día de San Juan.

La verdad es que la gente me miraba con rareza, que hacia un tío vestido de cordura, algo sucio, en el mes de junio, en el hall de un aeropuerto.

Ya os podéis imaginar que después de 20 días sin vernos fue un momento muy especial y que reservaré de explicar, solo os diré algo, en 7 años recibí el abrazo mas sincero, especial y cariñoso que recuerdo de mi hijo.

Del día 23 al día 2 de julio estuve junto a mi familia en Bélgica, y eso forma parte de mi vida privada, así que me permitiréis que me lo reserve para mí.

Bueno va, la GS se enamoró de un Germano fortachón…

Y yo me dediqué en cuerpo y alma a los míos…

Una proeza o una animalada

2 de Julio de 2012 – Schakkebroek (Belgica) – Salou (España) – 1476 km

Ese día Lorena y los niños regresaban a Barcelona, en avión. Salieron de Bélgica a las ocho de la mañana dirección al aeropuerto, yo hice lo propio sobre las ocho y media, después de que la moto diera un susto en el arranque.

El día 3 de julio era el cumpleaños de mi mujer, y en casa ya estaba todo planeado para montarle una fiesta, de eso ya me había encargado, la idea era dormir por Francia y llegar el día 3 de julio al mediodía a casa.

Como os digo salí de Bélgica a las ocho y media de la mañana, pase por Bélgica, Luxemburgo, Lyon… ¿Lyon? ¿Ya? Bueno, pues sigo, y sigo, y sigo, uy… La Jonquera, Gerona, Barcelona…

Y si, me lo hice de un tirón, llegue a Salou a las once y media de la noche, justo a tiempo para a media noche ser el primero en felicitar su cumpleaños a mi esposa, y os lo cuento para que digáis, oooohhhhhhhh, que bonito. Claro está, que detrás de cada “melón” hay una gran mujer.

No se si algún día volveré a hacer un viaje similar, ni siquiera si podré hacer 1476 kilómetros en un día, desconozco con certeza que nos lleva a hacer este tipo de viajes en moto pero os puedo asegurar que la felicidad que sentí, aún siento, y sentiré por mucho tiempo, es inmensa.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Consejos prácticos:

Si habéis llegado hasta aquí solo puedo daros las gracias por leerme, así que intentaré recompensaros con algunas cosas de interés, y por supuesto, preguntarme lo que queráis.

1.- No os llevéis Coronas Noruegas, coger dos visas cargadas y olvidaros, si os queréis llevar moneda Noruega, cambiarla en España, nos favorece el cambio y la comisión en Noruega.

Lo de las dos Visas no es por el dinero, es por si se pierde la tarjeta o un cajero se la come, sin Visa podéis estar perdidos.

2.- Los Noruegos, los Finlandeses y los Suecos son gente tranquila, calmada, siempre con la sonrisa en la boca, viven bien y relajados.

Os dejaran pasar si os ven por el retrovisor, os dejaran adelantar en las colas de los ferry’s, no os pitaran ni os llamaran la atención, pero es importante devolverles con un saludo, un gracias, o un gesto tal gratitud.

3.- En todo el viaje vimos dos coches de policía uniformados, por lo que nos dijeron la mayoría de policía va de paisano pero son poco intervencionistas aun si te ven hacer alguna infracción.

Dicen que los radares manuales en poblaciones son frecuentes, y ahí no hacen concesiones, las poblaciones y colegios son sagrados, a partir de 127 km/h te retiran el carnet de conducir y vas detenido, el alcohol en la conducción está tremendamente penado.

4.- Todo lo que no sea cerveza hay que buscarla en las licorerías, ron habana 50€, vino tinto malo 12€ por botella, todo lo que no sea cerveza esta muy grabado.

5.- La dieta de los escandinavos se basa en el bacalao, salmón, carne de reno y pan de molde, en los supera encontrareis de casi todo, la fruta y la verdura muy cara.

6.- Precios aproximados del litro de gasolina en Noruega es de 14,12 NOK (Coronas Noruegas) a 15,88 NOK unos 2,12 euros por litro.

7.- Precios de interés:

.- El cambio con la visa era mas o menos y según el día de 7,10 a 7,49 Coronas Noruegas por cada 1 € euro.

.- Una Red Bull cuesta 9,5 euros

.- Un café 3,5 euros

.- Una cerveza de lata en supermercado unos 5,70 euros

.- Una cerveza de 500cl en un bar unos 9,5 euros

.- Un pan de molde (Bueno) unos 4,20 euros

.- Dos bombillas H7 normales 52 euros

.- Entrada Nordkapp 31,42 euros

.- Túnel de Honningsvag por 9,35 euros

.- Entrada al Artic Ice Bar 16 euros

.- Cama en hab. compartida en Honningvag 33,42 euros por persona

.- Hytter para dos personas en Camping de Tromso 64,17 euros los dos.

.- Precio medio por dia en tienda de campaña 16 euros por dia y persona.

.- Una pizza grande en restaurante (2 pax) 30 euros

.- Litro gasolina en Alemania a 1,63 euros

.- Litro gasolina en Finlandia 1,719 euros

.- Litro gasolina en Holanda 1,714 euros

.- Litro gasolina en Bélgica 1,641 euros

.- Litro gasolina en Francia 1,599 euros

.- Litro gasolina en Finlandia 12,81 DKK Coronas Danesas

.- Litro gasolina en Suecia 14,99 SEK Coronas Suecas

.- Litro gasolina en Noruega de 14,12 a 15,88 NOK (Mas al norte mas cara)

10.- En Noruega no funcionan los céntimos de corona, así que si en una gasolinera ponéis por la valor de 14,45 NOK, os cobraran 14 NOK, si ponéis 14,55 os cobraran 15 NOK, lo mismo en súper, el redondeo es a la alta o a la baja según los decimales, así que… ¡ATENTOS!

Y no se que mas explicaros, espero que os haya gustado, y sobretodo, que pueda servir a futuros visitantes de Nordkapp, si algo he aprendido en este viaje, es que se pueden hacer muchas cosas si uno va en plan “sencillo”, no siempre se puede ir de 5 estrellas y con chuletones.

Antes de partir oí varios comentarios por el foro, de que si en tren no era auténtico, que debía ser todo por carretera, etc… Dejaros de tonterías y hacer vuestro viaje, y animaros a arriesgaros a dormir en Tienda de Campaña, posiblemente, en Hotel se está mejor, pero os puedo asegurar que en Tienda de Campaña disfrutas del país mucho mas. Vimos muchos europeos en moto, y el 80% de Alemanes, Franceses, Holandeses, tíos de 35 – 40 y 50 años, como yo, todos iban con sus tiendas de campaña, algunos cargados con mesas y sillas plegables.

Sera que la “burbuja” nos afecto tanto que nos creímos los ricos de Europa por dormir y comer bien, mientras que los “ricos” Alemanes viven, comen y duermen en campings…

Cuando uno va por Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca se da cuenta de una cosa, las carreteras secundarias no están muy bien, la gente se tira la sal para el hielo ellos mismos (no requieren de la brigada municipal), notas como se ayudan entre vecinos, las paradas de autobuses y buzones son de madera, algo que sobra ahí, en los pueblos no hay bares, ni restaurantes, ni grandes lujos, no se ven construcciones acristaladas, ni de aluminio, ni de hierro forjado, allí se ven a construcciones sencillas, con criterio. No hay cincuenta farolas, una cada dos metros, ni farolas con 5 luces de encendidas a las 3 de la madrugada, las cosas son generalmente muy sencillas, la gente va a pescar con la familia, van en bici, o pasean por el campo.

Supongo y entiendo, que por eso son países mas ricos que el nuestro, económicamente gastan menos, y espiritualmente se cultivan más…

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9 pensamientos en “Cabo Norte moto con tienda de campaña y caña de pescar 2012”

  1. Alex, quiero darte las gracias de corazón por tu maravilloso relato de este viaje de ensueño. Menos mal que según tus propias palabras no eres escritor que si no te sale un betseller para moteros.
    He disfrutado mucho con tus relatos, los he leído con verdadera fruición y has contribuido sin duda a animarme a hacer este viaje que ya llevo tiempo con deseos de realizar.
    Guardaré con celo tu crónica a Nordkapp, pues espero que algún día me sirva de guía y referencia para organizar el mío.
    ¡¡GRACIAS!!!
    Un fraternal abrazo y saludos en v’ssssssss

  2. Impresionante crónica. Amena, entretenida pero llena de datos. Quiero hacer ese viaje, no se si económicamente podré este 2016 o tendré q dejarlo para el 17 pq las cosas se me han torcido, pero me gustaría, si no te importa, poder ponerme en contacto contigo cuando sepa q lo voy a hacer. Muchas gracias y repito q buena crónica!

      1. Alex:Acabo de leer tu escrito.Estoy emocionado.Te explico.Mi nombre Eliseo,67 años,de Barcelona.No soy motero.Soy furgonetero.En 1992 fui a Noruega y solo llegue a Trondheim,el trabajo condicionaba el tiempo,pero me prometi a mi mismo que volveria,llegaria a Nordkapp sin prisas.Lo cumpli en 2014,cuando me jubile anticipadamente un año por problemas de salud.Utilice cuatro meses y medio,de Mayo a Septiembre.No hay dia desde entonces que me meta en el sobre y no piense en ese viaje.Estoy planteandome repetirlo este verano.Entiendo tu sentimiento al explicar tu viaje.Menchu,mi esposa,ha hecho conmigo los dos viajes y esta de acuerdo.Gracias por emocionarme.Salud y anarquia.Eliseo.

  3. AAAAAAAARGH !!! MENCANTA !!! jajaja ayer te lo puse en otro post, pero te lo digo también por aquí jajaja en agosto si todo va bien iré de Mallorca a Cabo Norte en mi pequeña Harley Davidson Sportster 883. Estoy en época de preparativos (desde hace 4 o 5 meses en realidad) y es una parte que mola (casi tanto como el viaje, esto lo agrego yo). Pero ahora que veo que ya casi hemos pasado enero, y que todo va viento en popa para poder hacer ese viaje, me asalta la impaciencia. Serán 21 días en moto, unos 10.000 kilómetros, acampando todos los días menos en cabo norte que ya he reservado una cabañita muy cuca para 2 noches. Lo hago todo en moto, menos los ferrys entre los fiordos. Subo por la costa oeste de Noruega y bajo por suecia (creo k al revés de todo el mundo jajaja). He empezado a leer esta entrada de tu blog, pero me he resistido a seguir jaja me explico: He leido mcuhos viajes en moto a cabo norte, más que nada para saber donde me meto, pero no quería leerlo todo, quiero dejar cosas al azar para descubrirlas sobre la marcha. Por lo que he visto en google street view, la bajada por suecia va a ser muchísimo más aburrida y muchísimo más fea que Noruega, pero no hay problema, voy en moto, ¿que más puedo pedir? 🙂

    Solo me queda agradecerte las crónicas de tus viajes, como bien dices en otro post, ayudas a la gente que no puede viajar a surcar el mundo. Yo por mi parte he empezado un pequeño proyecto de blog, para mí principalmente y para todo aquel que lo quiera leer “elmundoadosruedas.com” por si quieres hecharle un vistazo y me cuentas 🙂

    GRACIAS de nuevo, espero poder darte un abrazo un día y charlar y charlar sobre viajes en moto.

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