El abandono de un viaje en moto. Recallingdakar 2015

Haciendo plagio, ni el mejor de los guionistas me hubiera roto el ABS trasero a 8 horas de embarcar en el ferry que me llevó a Tanger Med.
De todo se aprende en esta vida o eso deberíamos intentar, y ahora, a toro pasado y analizando todos y cada uno de los contratiempos uno se da cuenta de qué decisiones fueron acertadas y cuales no.
Ahora entiendo las palabras de no se quien que dijo algo parecido a que cuando se viaja solo uno toma las decisiones solo, y solo uno acaba siendo víctima o vencedor de las mismas.
Algo parecido me ha pasado en este viaje.
El domingo al llegar a Salou me salto por primera vez el chivato del ABS y del ASC junto al triangulo amarillo, y en ese momento pensé que había sido yo quien había desconectado el ABS y el ASC sin querer, poco pensé si el triangulo amarillo se encendía o no cuando lo desconectabas. Reseteé la moto y me di una vuelta por Salou, y nada, la moto iba perfecta, quien se iba a imaginar que nunca daba el fallo cuando se circulaba por ciudad.

A las 20:00 horas salí hacia Barcelona, y a los 12 km de Salou volvió a saltar el chivato del ABS, el ASC y el triangulo amarillo, una vez más, y fruto de los nervios o la emoción del momento no le di importancia pensando que otra vez había sido mi dedo.
Cerca de Barcelona paré a repostar para llegar con el tanque lleno a Marruecos, estaba junto a la ronda del litoral y al volver a iniciar la marcha hacia el puerto el error ya no saltó. Quien se iba a imaginar que a 80 km/h o por debajo nunca daba el fallo.
Aun así y ya en Barcelona le comenté a Olga Ferro lo que me había pasado y le quitamos hierro al asunto.
El martes desembarqué en Tanger Med, feliz por poder rodar y hacer kilómetros arreé sin pensar en nada y a los 12 km, zas, el fallo del ABS y del ASC otra vez. En ese momento quise creer que sería una tontería y que en cualquier caso, había rodado muchos años sin ABS y ASC para aplazar el viaje por ese contratiempo, no tenía porqué pasar nada y solo debía extremar las precauciones, de ese modo llegué a Agadir con una tirada de 800 km.
Al llegar a Agadir consulté el manual de la moto y es cierto que me asusté un poco. Ahí fue cuando me di cuenta que el triangulo amarillo quería decir error, precaución, llevar la moto al taller cuanto antes. ¡Ostia! Me había metido en la boca del lobo, pero bueno, sin ABS y ASC no debía pasar nada. Me puse en contacto con Isaac Feliu a la vez que consultaba internet y me asusté algo más.
Ese fallo también podía ir relacionado con la rotura del cardan, pero haciendo una revisión de la moto, cojinetes, juego de rueda y perdidas de aceite podía determinar si el cardan estaba mal o no.
La mañana del jueves fue lo primero que hice y aparentemente todo estaba correcto. Las casualidades de la vida hicieron que detectara que el cable delantero del ABS estaba fuera de la grapa. ¡Ya está pensé! Esa vibración es la que daba el error del ABS a la R1200GS. Sonriente y contento por haber solucionado el problema tiré hacia Tiznit.
Antes de llegar a Tiznit en una recta que pude arrear volvió a saltar el ABS, y una vez más de arriba me vine a abajo, mi moral empezaba a estar algo mellada. No hacia fotos, no grababa vídeos, no escuchaba música y no disfrutaba del viaje pendiente de algún ruido en la moto o de los chivatos en forma de triángulos.
Me paré a fumar un cigarrillo en medio de la nada y medité en los pros y contras de seguir con esa avería. Estaba a 900 km de la frontera Española y a 2600 km de Dakar. En ese momento decidí seguir aunque la confianza en la moto y en que pudiera tener un problema más grave iba creciendo en mi interior de una forma atroz.
Después de esa parada y por la zona de Mirleft, la de los acantilados y la playa de Legzira, iba tan pendiente de la aguja del cuentakilómetros y de los chivatos que al llegar a una curva casi me despeño por el acantilado. Frenada de emergencia, derrape de la rueda de atrás, cruzada de la moto, control, y gas… Pero no, la moto no andaba, era como si le hubieran quitado el contacto.
Como os podéis imaginar los nervios se apoderaron de mi en medio de la nada, tenía lo que no quería, la moto parada en medio de la nada. Me maldije mil veces pues mi falta de atención en la carretera casi me cuesta un disgusto grave. Volví a valorar y me conjuré para no despistarme más. Y seguí rumbo sud.
Al llegar a Sidi Ifni después de 200 km desde Agadir mis hombros y mi cuello notaban la tensión de ir con todos aquellos problemas, más que disfrutar estaba sufriendo. Y en Sidi Ifni gravé este vídeo.
En Sidi  decidí volver a Agadir a un concesionario BMW que había visto, al menos, en él podría saber que le ocurría a la moto y decidir definitivamente que debía hacer.

Una vez en Agadir y después de 400 km me pasé por la BMW. El dueño me atendió estupendamente pero no accedió a mi petición de dejarme el compresor para desmontar la rueda trasera. Le dije que yo mismo lo haría, que solo quería mirar el sensor del ABS. Se negó. Y a cambio me envió a dos mocosos trabajadores de su fiel mecánico. Estos me guiaron por Agadir entre risas al ver que no me saltaba los semáforos, finalmente, llegamos a la cuadra taller.

Allí, el doctor bacterio empezó a desmontar las pinzas de la moto hasta que me cabreé. Le dije que NO, que desmontara la rueda de atrás y no puedo mover ni un tornillo. Me quiso cobrar 200 dírhams rodeado de tres Marroquís y se quedó con 100 porque al final me vieron algo cabreado. Poco me importaba ya enfrentarme a los Marroquís.

Volví al mismo hotel de la noche anterior y me puse en contacto con Olga Ferro, Jose Florez, y alguno más que no recuerdo. Los privados iban de bólido y Facebook sacaba humo. Las frases de tira, se valiente, tu puedes, será una tontería, no te preocupes y demás me subían en un pedestal, pero mi cabeza, seguía fría, por lo que la toma de decisiones debía ser la correcta, bastante me había equivocado ya.

¡Sigue sin el ABS y sin el ASC, que tu puedes! Perdón, es que me acabo de hacer Salou – Sidi Ifni sin ABS ni ASC, ese no era el problema, el que la moto se parara cada vez que clavaba la rueda de atrás si.

El miércoles por la mañana me desperté pronto con la intención de desmontar la rueda trasera en el hotel, saqué las herramientas y como el doctor bacterio el día anterior, no moví ni un tornillo. Tal y como me comentaron en la BMW Taller El Venta de Algeciras al día siguiente me habían apretado la rueda demasiado con la máquina, sin dinamométrica. Al parecer una temeridad pues hubieran podido cargarse la araña donde se ancla la llanta.

Sin poder mirar el sensor de ABS físicamente decidí meterme por varios caminos cercanos al hotel y hice saltar a la gordita, la hice derrapar, pero allí no me daba el fallo. Desconecte el sensor de ABS y el ASC, pero el ABS no se desconectaba.

Finalmente conseguí hacer saltar el fallo, y a partir de allí me cercioré de que cada vez que clavaba la rueda posterior la moto se paraba como si le hubieran quitado el contacto. Una frenada de emergencia ante un carro o un perro me llevaría al arcén, sin arcén me quedaría en medio de la carretera sin gas encima de un peso muerto superior a los 280 kg, de noche sin luces.

¿El coche o camión que viniera detrás entendería eso ? Yo lo vi demasiado arriesgado.

A la salida de Agadir me senté en una rotonda, pronto llegó la policía y me pregunto, “je pense” respondí. Imagino que me vieron tan agotado, o derrotado, o cabreado, o cansado, llevaba tres días con dos barritas energéticas por día, que no me dijeron ni esta boca es mía.

Al sud tenía la carretera de Tiznit y el sueño de Dakar, al norte mi realidad, mi trabajo, mi familia y mi presupuesto. Le di muchas vueltas al tema, yo no soy profesional del viaje en moto, viajo por placer y con un presupuesto limitado. Mi viaje a Dakar era de ida y vuelta, y ni la moto volaría de Dakar a España ni tenía la tranquilidad y el tiempo de estar dando una vuelta al mundo.

Si tiraba hacia el sud, a los 6500 km volvería a pasar por esa misma rotonda de vuelta. Pero si pasaba algo, si pasaba algo más… Me valía de mi economía para repatriar la moto y a mi, y claro está que tenía el dinero para ese propósito, de lo contrario no se debe viajar allí.

¿Pero estando en avería, valía la pena arriesgarlo todo?

No me sentía con la obligación de nada ni nadie más que en mi propia conciencia, a toro pasado, me maldecía por no haber dejado perder el ferry en Barcelona o frenarme en Tanger Med o Casablanca, pero de una forma u otra estaba en Agadir, y esa experiencia era nueva para mi. La decisión fue clara, abandonar, tal y como me dijo una amiga la noche anterior, Dakar no se moverá Alex.

De ese modo empecé a tirar hacia el norte con alguna lágrima y mucha rabia, pero consciente de que estaba tomando por primera vez en todo el viaje la mejor opción. Llegando a Casablanca recordé un privado con la dirección de la BMW, pero con la experiencia de Agadir y el fallo de que se paraba la moto en caso de derrape trasero era tanto o mas peligroso que viajar al sud,  así que decidí seguir.

Pasado Rabat y después de unos 550 kilómetros veía que llegar a la frontera ya era factible, me relajé un poco y pare para pillar wifi en una gasolinera y ver los ferrys a Barcelona, no había ninguno.

Solo quedaba la opción de pasar a Algeciras.

Y allí tuve un brote de esperanza, en los últimos tres días había pasado anímicamente de arriba a abajo en numerosas ocasiones, por una más. Se me iluminaron los ojos al ver El Venta Taller BMW Motorrad, y sin pensar mucho en todos los por menores vi la posibilidad de arreglar la moto, era jueves, tenían el viernes para ello, y el sábado podía volver a bajar hacia Dakar.

 

 

 

 

Poco anecdótico sería explicar que el gendarme de la frontera se cabreara al ver que una moto cargada hubiera entrado el martes en Marruecos y estuviera de vuelta el jueves. Poco me importó su cabreo o sospecha, para cabreado yo, así que me bajé de la moto y le dije… ¿Te la desmonto o me dejas tirar, que el ferry sale en 20 minutos? Poco me importaba también que me pillaran los 12 paquetes de tabaco de liar, el bolsón de boquillas o los más de 30 paquetes de papel que llevaba en una de las bolsas.

Ya en el ferry grabe el segundo video. (Este vídeo)

En la frontera de Algeciras y ante la Policía Nacional y la Guardia Civil… Imaginaros;

– ¿Tres días en Marruecos, te has bajado al moro o que?

Por suerte, el Policia Nacional creyó en mi versión y me dejó pasar, la Guardia Civil, ni me paró.

Al llegar a Algeciras llamé a mi seguro para intentar conseguir una noche gratuita, pero si no me cargaban la moto en grúa no había noche gratuita, y si me cargaban la moto, a las 09:00 horas no me garantizaban que estuviera ésta en la BMW. Decidí pagarme una habitación y busqué en tres hoteles baratos pero ninguno tenía aparcamiento privado, al final, acabé en un cuatro estrellas, el Reina Sofía. Cené y empecé a hacer gestiones poniéndome en contacto con una persona de BMW, a quien desde aquí quiero agradecerle la atención.

El viernes a las 09:30 horas estaba en El Venta Taller BMW, y sin apenas explicar lo que había pasado me pedían que desmontara las bolsas y los sacos. La gordita pasó por delante de todas, fue prioritaria, y por primera vez veía mucha luz para poder continuar con el viaje.

Me llegué a sentir hasta un abanderado de BMW… jejejeje.

Rene, uno de los mecánicos, pasó la moto por el ordenador y sentenció, el sensor de ABS trasero está roto. Desmontó la rueda, sacó el sensor de ABS y vimos que tenia algo de ferriche, nada grave me comentó, pero el sensor no llegará hasta el lunes Alex. Por cierto, el fallo del arranque venía del mismo fallo del ABS.

Una vez más, el mundo se me venía abajo.

A los pocos minutos bajó Javi enfundado en el mono de mecánico, estuvimos hablando y le dije que montara la moto, que pediría una grúa y que me la llevaba a Salou.

Tranquilo Alex, sacamos un sensor de la “nada” y lo arreglamos. Otra vez mis ánimos subían, aunque ese carrusel empezaba a ser muy duro. Con la moto a 4000 km de la revisión de los 60.000 km, una de las costosas, y con 7000 km por delante, lo lógico era hacerle la revisión y de paso, ir con la máxima tranquilidad posible.

Y así fue, por cierto, el precio me pareció increíblemente bueno, aun así, solo el sensor del ABS subió 98 euros, más la revisión.

A esas alturas me había hecho dueño del taller de BMW, mis bolsas, mi ropa, y mis enseres personales ocupaban un rincón de la planta baja de El Venta Talleres, vergonzoso que soy, en ningún momento pensé que mi ocupación podía molestar a alguien, más bien, Rene y Javi me hicieron sentir como unos más, como un colega que estaba de paso. Hablamos, comentamos, reímos, cargué el móvil y hice uso del lavabo, como en casa vamos.

El teléfono y el whasapp no paraban. No hay sensor, abandono. Espera, espera, si que hay, sigo.

A las 13:00 horas del viernes la moto y yo estábamos listos para volver a Dakar. Tenía decidido enviar el contenido del saco de Oasisand con la tienda, el saco de dormir y alguna cosa más para Salou y poder aligerar las bolsas laterales y el baúl SHAD que iba excesivamente cargado. Dormiría una vez más en el Hotel Reina Sofía y por la mañana a primera hora volvería a cruzar a Tanger Med.

– Alex.
– Dime Rene.
– A Dakar y volver no llegas con estas ruedas.
– Joder, subiendo de Agadir no había respetado los TKC80

Por Dios, la opción Dakar se volvía a escapar. Y es que los 550 km de Agadir a Rabat los había hecho con la clara intención de abandonar y no había mantenido la velocidad de 110 km/h de máxima, había quemado las ruedas, especialmente la trasera. Las ruedas llevaban 2800 kilómetros y me quedaban 7000 km hasta Dakar, encima las había maltratado en esos 550 km, ir y volver, 9800 km a las TKC80, no llegaban ni de coña.

– Alex te pongo unas nuevas y tiras.
– Rene, creo que no puedo más, he de hacer números, esto se me escapa de las manos. Tengo ruedas nuevas en Salou pero si llamo para que me las envíen no se si llegaran a tiempo, y es que también me estoy quedando sin días. He de hacer números porque ni la revisión estaba prevista, ni ahora las ruedas, ni los cinco días que llevo dando vueltas y aun estoy en Algeciras.

Si voy hacia Dakar me quedo sin margen para algún imprevisto más, tampoco puedo tirar del fondo de repatriación, y no puedo permitir que un viaje de 2000 € se convierta en algo superior a los 4000€.

Aun recortando el viaje inicial y dejando de lado Casamance, Gambia o Merzouga ya no me salían los números ni los días. Solo quedaba ir a Dakar y volver sin un solo día de descanso, y ese no era el viaje que había preparado y soñado. Mi moral y mi seguridad andaban por los suelos y sentía que tampoco tenía la obligación de demostrar nada a nadie o hacer una gran gesta.

Hasta ese momento había hecho lo posible y me recordaba una y otra vez que viajo en moto por placer, que no soy un profesional de esto, y que debo mantener cierta cordura y sensatez ante mis actos. Siempre he defendido que lamentarse no vale la pena y que en todo caso, en la prevención está el acierto. Afrontar el error es la solución, lamentarse nunca.

¿Por mil euros se acababa el viaje? Y por menos diría yo. Pero ya no era cuestión de ese dinero, lo hubiera podido sacar de otras cuentas o pedirlo prestado, pero luego había que sufrirlo o devolverlo.

Seis meses preparando el viaje, algún viaje a Madrid para visados, los visados propiamente dichos, la cámara réflex, los trípodes, baterías y accesorios además de la preparación de la moto y la renovación de algo de material ya se habían llevado un buen pellizco. Aun así, antes de empezar el viaje disponía de un presupuesto más que suficiente para realizar el viaje a Senegal y volver, también para hacer frente a un imprevisto de 1000 euros, o en caso de avería grave o accidente repatriar la moto, pero insuficiente para hacer frente a ese imprevisto de 1000 € y volver a poner dinero encima de la mesa para un supuesto segundo imprevisto.

Para acabar esta larga y tediosa crónica decir que he aprendido más en los seis días de este viaje que en 50.000 km viajando por media Europa. He aprendido que cuando la moto da un fallo hay que parar, y que perder un día al inicio del viaje puede acabar representando todo el viaje. He aprendido que ante cualquier gran viaje la BMW o cualquier otra moto ha de pasar por el ordenador tres días antes. He aprendido que no ir a un buen mecánico o al concesionario oficial en su defecto sale caro, y he aprendido a no limpiarme la oreja en los vídeos.

Realmente en este viaje he aprendido a viajar en moto, tanto, que contento por la decisión que he tomado y triste por la derrota, en breve volveremos a prepara una nueva aventura…

La TKC80 en Salou, después de 3900 km sin cuidarla durante 1550 km.
El bacterio de Agadir

 

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13 pensamientos en “El abandono de un viaje en moto. Recallingdakar 2015”

  1. Después de leerte, sólo puedo darte la enhorabuena por tu valentía. Sin duda alguna tomaste la decisión correcta, aunque no fuese la que te gustaría tomar. Nadie debe de pegarse un viaje de esas características sin confiar en lo que lleva debajo del culo, y hay que ser valiente para darse la vuelta y decir adiós a algo tan deseado. Enhorabuena por compartir esta lección.

    1. Gracias Raul, la verdad es que has de tener la cabeza muy fría para saber que decisión será la correcta, después de tantos meses preparando el viaje y bastante dinero invertido es fácil equivocarte. Gracias de nuevo.

  2. Buenas Alex, mucho animo. A finales de febrero tenemos previsto hacer el mismo viaje un par de amigos. Seria un placer Compartir informacion, dime si podríamos contactar de alguna forma. Un abrazo

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