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El Kamasutra Motero – La monta – Parte I

Kamasutra Motero

Sentaros que la cosa se pone caliente. Con tantos años de moto entre las piernas hoy me apetece hablaros del “kamasutra motero”. Sí, aunque os parezca mentira, la relación piloto / moto tiene una relación directa con ese texto hindú que nos habla sobre el comportamiento sexual humano.

Todo empieza con los preliminares sexuales justo antes de montar en la moto. Al contrario que en un acto sexual “normal” donde nos quitaríamos la ropa en el kamasutra motero nos la ponemos. Pensarlo, porqué en ambos casos se sigue un patrón común.Hay quien se la pone rápido a lo rollo apasionado y quien lo hace más detallista, mimando cada prenda que se pone y tapando poco a poco ese cuerpo serrano o jotero. Entre esos dos extremos hay muchos matices que no detallaré.

Llega el momento de la última prenda…

Sí, el tanga tendría su homólogo en los guantes. Esa es la última prenda antes de montar a nuestra querida. De todos es conocido el arte de quitar el tanga, pues este arte encuentra a su hermano en el guante y la forma personal de ponérselo por parte de cada unos de nosotros. Fijaros.

Hay quien se los pone de forma brusca, casi de golpe, la mano entra en el guante a trompicones y enganchándose por todos lados. Otros lo hacen mas pausadamente, con miedo a que un dedo se les meta donde no debe o no toca. Enfundan la mano con cuidado hasta que el guante se pone en su sitio, perfecto. Luego están los más despistados o juguetones. A estos el meñique se les suele colar por el agujero erróneo a veces buscado, provocando un ¡Ay! Otros son tan lentos y delicados que llegan a desesperar a los asistentes, requiriendo a veces, de ayuda de terceras personas.

A mi me gusta el despistado/juguetón, y utilizando a menudo la boca para abrochar o quitar.

Ok. Ya estamos listos, estamos completamente desnudos por vestidos y tenemos delante nuestro a nuestra montura. Ella está ahí esperándonos para ser montada. A diferencia del kamasutra humano en el kamasutra motero solo tenemos tres formas lógicas de montarnos en la moto o introducirnos en ella.

La clásica:

Con la moto en caballete lateral. El piloto se dirige a ella. Posa su mano izquierda en el puño y pasa la pierna por encima del asiento para ir a buscar el otro lado de la moto.

Si no se presta la suficiente atención a este gesto, la edad, el sobrepeso y sobretodo la falta de agilidad y elasticidad provocará que nuestro pie roce o golpeé el asiento o el cofre trasero. Algo que debemos evitar en pro del buen sexo. Una vez montado en ella, la coge con las dos manos, la levanta y la enciende. Disponiéndose a realizar el acto.

Hay quien la prefiere encender antes, a modo de calentamiento.

La arriesgada:

Con la moto reposada en caballete lateral. El piloto se acerca por el lado opuesto a la caída de la moto. Este gesto imita a “La elegante, como veremos posteriormente”, pero es mucho mas arriesgado. El piloto pone su pie en el estribo, hace un “alehop” y se queda en posición erguida sobre un estribo. Pasa su pierna por encima del asiento y va a buscar el lado opuesto. Debido a la posición caída de la montura, esa pierna debe buscar directamente el suelo.

Hay una variante que es buscar el estribo contrario, para quedarse con los dos pies en el estribo con el caballete lateral puesto. Aviso a navegantes de que esta forma requiere de un equilibro muy especial.

La elegante: (Una de mis preferidas)

Con la moto en caballete central. El piloto se dirige a ella desde una posición lateral. En esta posición no importa el lado de aproximación. Posa su mano en el puño y sube un pie en el estribo. En un gesto llamado “alehop” carga su peso en esa primera pierna y se pone de pie. Con gesto pausado pasa la otra pierna hasta encontrar el estribo opuesto para quedarse en una posición vertical. Dependiendo del piloto, éste rozará con los gemelos o la pantorrilla algunas partes de ella. El roce es importante para el calentamiento.

Dependiendo de la vanidad del piloto, mirará a su derecha y a su izquierda para ver si su acción ha generado la atención que se merece, cabe decir que esta postura es algo exhibicionista. El siguiente paso es sentarse. En este estilo de montura se recomienda una aproximación lenta aunque hay quienes optan por romper la magia y dejarse caer encima de ella.

Este tipo de montura tiene su parte TWO. Consiste en el gesto de bajar la moto del caballete central poniéndola en la posición óptima para empezar el acto.

Y ese gesto va a depender mucho de la pericia y sobretodo de la talla del piloto. Incluso debemos estar atentos al tipo de piso que tenemos. No es lo mismo realizar el gesto sobre sábanas de algodón que unas de raso y podemos encontrarnos con imágenes dantescas y no deseadas como movimientos bruscos, patinazos no deseados incluso caídas.

Si el piloto es pequeño veremos estampas poco naturales, como un pie encima del estribo y otro tocando de puntillas el suelo, dejando al piloto medio ladeado encima de su montura mientras intenta bajarla.

¡Cuantas veces habremos visto en esa forma mágica de montar que el piloto no es capaz de bajar la moto! ¡Por diós! No hagáis ciertas posiciones si nos sois capaces de ejecutarla a la perfección.

Una vez montados, lo recomendable es tirar la mitad del cuerpo superior hacia atrás sin que se note mucho. En un gesto rápido, seguro y decisivo hay que tirarlo hacia delante para bajarla. Algunos pilotos acompañamos ese gesto con un movimiento de cadera hacia delante para asegurar el éxito de la acción.

¡Atención!Ese gesto ha de ser medido, ni muy fuerte ni muy flojo, el justo. El fuerte quedará muy brusco pudiendo provocar algún, ¡Clock o Ay!, pero es que el flojo es mucho peor. No hay nada peor que tener la certeza de que la vas a bajar y te quedes en la misma posición. O la metes a la primera o prueba otro tipo de montura.

¡Coño! Es que ese movimiento, el flojo, nos dejará igual creando una inseguridad en nosotros. Generalmente esa inseguridad provocará en nosotros un estado de ansiedad seguido de gestos compulsivos hacia atrás y delante para intentar meterla, digo bajarla.

Mi consejo para ese momento es mantener la calma, volver a una posición en que nos sintamos seguros, y dar un segundo golpe certero, no podéis fallar en el segundo intento. Si fallamos una segunda vez no habrá perdón por parte de ella y podemos llegar a generar algunas risas.

La variante plástica.

Hay una variante “brutale”. Consiste en encender a la niña y dar dos golpes de gas a modo calentamiento. Eso llamará la atención de los asistentes. Seguidamente hay que apoyarse sobre su parte trasera con los pies en el estribo, meter la primera sin que nadie se de cuenta, y en un gesto rápido y medido soltar el embrague para que ella traccione y baje de ese caballete central. ¡Aviso! Ese gesto requiere de una cierta destreza y habilidad. En caso de llevarlo a cabo a la perfección es de una estética inigualable. Dejando a la niña rendida a nuestros pies.

Ojo con esta variante. En caso de soltar el embrague y no retenerlo a tiempo puede provocar un enfurecimiento de la niña provocando una postura poco deseada llamada “caballito casual”.

Definición de caballito casual: Posición no deseada y sorpresiva de nuestra montura haciéndose dueña de la situación sin tener en cuenta nuestra integridad física.

Pues eso, nuestros pies se despegaran del suelo y los ojos se nos saldrán de sus órbitas. Nuestra boca se abrirá excesivamente y reproducirá en nuestro rostro un gesto de miedo y terror poco recomendable.

En el caso de estar acompañados, esa reacción se verá imitada en los rostros de todos los asistentes.

Y esa monta acabará con un. – ¿Estas bien? “Con muchas risas de fondo”

En ese caso, como en muchos otros, mi recomendación es que os riáis con ellos.

Continuará…

Bye bye Habibis.

Kamasutra Motero
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4 pensamientos en “El Kamasutra Motero – La monta – Parte I”

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