Europa será imposible…

Europa en moto.

Ese proyecto que empezó sin pensarlo ni meditarlo hace ahora cuatro años después de aquel Cabo Norte con tienda de campaña y caña de pescar no verá la luz. La ignorancia de querer pasar, estar o cruzar todos los países de Europa en moto, o mejor dicho, todos los países del continente Europeo se me antoja ahora una campaña imposible de cumplir.

Creo que ahora mismo me sería más fácil dar la vuelta al mundo en moto en ochenta días, a lo redondo, claro, que cruzar los sesenta y pico países que forman Europa.

 Ya no le encuentro sentido a navegar endemoniadamente a través de los diferentes países para cubrir 5000 o 6000 km en 8 días a 36 grados. Este último viaje en moto por tierras francesas, suizas, austriacas, alemanas, checas, polacas, eslovacas,  húngaras, eslovenas, croatas o italianas ha servido para darme cuenta que no es lo que quiero. Y es que quiero mucho más.

Me quedé prendado a los pies de los Alpes austriacos, y como aquel niño que ve esa golosina en la estantería tuve que pasar de largo muy a mi pesar. Me mojé en la Baviera alemana sin poderme regocijar en el barro que me acompañaba a diestro y siniestro, apenas saboree el amor de una vienesa a los pies del Danubio, y crucé la república checa con una venda en los ojos por no herir mi deseo, hecho que no ayudó a que en Polonia sucumbiera a mi antojo, al verdadero deseo que estaba a punto de descubrir.

¡Para! ¡Quédate aquí Alex, quédate aquí!

Europa

Tenía por delante Ucraina, Moldavia, Transnitria y la deseada Transfagarassan… Pero mi otro yo no movía ni un ápice de su ser para subirse a la moto y tirar, ese yo que tantas alegría a la par que disgustos me había dado quería quedarse en ese bosque polaco recordando con más fuerza que nunca a la mojada Baviera, o a esa damisela copada de rosas con espinas.

Espiritual o no, algo había cambiado en mi interior para llevarme a pensar en que ya no quería eso, ya no disfrutaba de ese tipo de viaje en moto. Ese picar de flor en flor que tanto me gustaba antaño quería comprometerse y enlazarse ahora a la falda de esa montaña, a la pipa de esa flor, al agua de ese río y, al puente que la salva.

Solo Rumanía con sus carreteras rotas y desenfrenadas consiguieron retener mi atención como aquella fugaz, nocturna y pasajera estrella que juega con tu cabeza, pero todo era un espejismo en el abismo de mi ser.

¡Yo quería volver a ver a la vienesa! ¿O era la Baviera?

viena

Unos cuantos de cientos de kilómetros más adelante el paisaje llamaba de nuevo a mi alter ego. Las vías por donde pasaban los trenes de la muerte me llamaban cual canto de sirena encanta al marinero, paré y me senté en aquel andén. Caso omiso hice al consejo de la diosa Circe, y a diferencia de Ulises olvidé taparme los oídos. Sentí un frío escalofriante. No habían curvas ni cabía el secreto en aquel lugar, la misma recta que veía por la izquierda se reflejaba hacia la derecha, una autopista para el viento que traía el eco de aquellos gritos infantiles, el llanto desgarrado de las mujeres, o el silencio ensordecedor de los hombres, conscientes, de su macabro destino.

Desorientado, desconocía que dirección debería tomar para volver a casa. Macabro era pensar que me dirigía hacia donde durante unos cuantos años nadie quiso dirigirse, menos aún en tren, so pena, de perder la dignidad y la vida.

¿De verdad quería estar allí, me preguntaba?

Una vez en Auschwitz poco dolor me produjo el no tener entrada, mínimo o menor que el horror que me proporcionó pasear unos minutos entre cientos de borregos andando de un lado hacia otro con una coca-cola en las manos mientras reían y comentaban sobre los huesos de alguna foto, daba asco estar allí.

Nunca he querido ser un borrego más y borrego soy, sí, pero a mi manera.

Auschwitz

“Solo Rumanía con sus carreteras rotas y desenfrenadas consiguieron retener mi atención como aquella fugaz, nocturna y pasajera estrella que juega con tu cabeza, pero todo era un espejismo en el abismo de mi ser”

Europa no podrá ser.

Y Rumania, y lo que vino después, forma parte de otra historia…

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4 pensamientos en “Europa será imposible…”

  1. Muy bueno Alex! Creo que hay muchos que se empeñan en recorrer cuanto más mejor en poco tiempo, y es muy respetable, pero ¿ven realmente algo de cada país? Mi sensación desde este lado de la pantalla es que cuantos más kms y mas lejos parece que mola más, y creo, solo creo, que se pierden mucho.
    Un besazo

  2. Muy Cierto, lamentablemente el escaso tiempo que uno tiene o programa para hacer un viaje, le lleva a recorrer muchos kms, donde pasa por muchos lugares, pero no podes disfrutarlos bien, o te quedan cosas por ver.
    Pero yo me lo tomo como un viaje de reconocimiento, con el cual despues preveeo volver a esos lugares y utilizar mis conocimientos de la primera pasada para poder visitar los lugares que me quedaron de conocer.

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