Punta Grossa

Punta grossa

A las cinco de la mañana se oye un desgarrador mamáááááááááá. No es otra que Ana pidiendo la clemencia de su madre para que la lleve a nuestra cama, gesto, que últimamente repite casi a diario muy a pesar nuestro.

Como han cambiado las cosas, antaño, con Adrià, utilizábamos hasta la coma del prólogo del método Estivill para convencerlo de que se quedara en su cama, y lo lográbamos, pero con Ana podriamos decir que nació con el libro leido, no podemos con ella.

Punta grossa

 

 

 

 

Yo creía que un trío en la cama era algo diferente a acostarte en el borde haciendo equilibrios so pena de lastimarte contra la mesilla de noche. ¡Que no os engañen!

Molesto porque la enana había roto mi sueño intentaba volver a coinciliarlo, por desgracia, la busqueda del mismo solo veía carteles de neón con la palabra “Recalling Dakar”. Y no se de vosotros, pero a mi, la segunda mente, personalidad o mi otro yo me sigue jugando malas pasadas, por lo que ese pequeño cabrón que habita en algun recondito escondite de mi cerebelo empezó a funcionar de forma autónoma.

Conversación a las cinco de la mañana entre yo y mi otro yo.

– ¡Hay que levantarse! ¡Hay que levantarse! ¡Vamos Alex! ¡Arriba, arriba, arriba, alehop!
– ¿A las cinco de la mañana?
– Si, a las cinco, así podemos ir a hacer fotos chulas para la Recalling Dakar
– ¡Tu estas tonto! ¿Fotos? ¡Tu estas mal de la cabeza!
– Sí, yo, que soy tu. ¡Pero vamos, venga, venga, arriba!

Sin comerlo ni beberlo a las 05:15 horas me encontraba en la cocina de mi casa haciéndome un cortado mientras discutía con el subnormal de mi otro yo. ¿Alguien en su sano juicio se levanta  las 05:15 horas de la mañana para ir a sacar unas fotos?

Cumpliendo órdenes de mi otro yo preparé la reflex, el tripode y la Gopro, me vestí y me dispuse a salir de casa cuando… ¡Son las 06:00 horas y el sol sale allá por las 06:55 horas.!

– ¿Donde coño vamos a estas horas?
– A reconocer el terreno.
– ¿A reconocer el terreno? Pero si hace más de trenta años que ando por esta zona…
– Tira, tira, vamos.

Una vez más, ese ser inquieto parte vital, excitada y entusiasmada de mi se apoderaba para llevarme a los gélidos dos grados con los que me azotaba la primera bocanada de calle, pocos minutos más tarde, me veía en el borde de la playa de La Pineda recapacitando sobre si era conveniente meterme en la arena o en la cama.

Esta claro que si a estas alturas tuviera que pasar algun test psicotécnico lo superariamos ambos con creces, los dos, vamos, como ustedes.

Punta grossa
La idea de meter la moto en la playa y a oscuras no me sedujo por lo que retomando el gobierno de la situación decidí ir a la “Punta Grossa”, en Cap Salou. Recuerdo que con apenas trece años a esta zona le llamábamos los “bunkers” en honor a sus dos edificaciones bélicas, para mi, la “Punta Grossa” es un lugar emblemático del Cap Salou que se ha ido moldeando a lo largo del tiempo en cuanto a su uso se refiere.

La zona empezó a ser explorada con los juegos infantiles de guerra y sus llamativos “bunkers”, más adelante, descubrimos que desde una de las rocas se podía saltar al mar, sí, en la época practicábamos esa peligrosa actividad que llevó a varios a postrarse en una silla de ruedas. La “Punta Grosa” siguió su transformación utilitaria para pasar a ser la zona fetén de pesca de mi padre, y allá íbamos en busca de la preciada dorada.

Años más tarde, el sol de la “Punta Grossa” sorprendía día tras día decenas de jóvenes que a la vera de alguna ninfa lugareña o foránea permanecían en el interior de sus vehículos, semi desnudos, jadeantes y sudorosos dando cuenta de lo ocurrido mientras fumaban un cigarrillo, huyendo, si cabe, de esa odiosa y esclava pregunta… ¿Nos volveremos a ver?

Es curioso que ahora, muchos años después de todo aquello, la “Punta Grossa” aun sepa sorprenderme ofreciéndome uno de los mejores estudios fotográficos, aunque sean las seis de la mañana de un domingo cualquiera. #recallingdakar #recordandoeldakar

Punta grossa

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2 pensamientos en “Punta Grossa”

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