Los miedos del solitario. Bosnia y Serbia en moto.

Bosnia y Serbia

Los miedos del solitario y el placer de superar esos retos;
Mientras que a muchos no les descubriré nada nuevo sé que otros leerán este escrito con atención. Viajar en moto en solitario, ese estado que muchos anhelan y que se les resiste por algún miedo racional y muchos irracionales fruto de la ignorancia a lo desconocido. Y tampoco es que me refiera a darse una vuelta en moto por España y sus vinos, o Francia y sus quesos, ni siquiera me valdrían las pizzas Italianas o las cervezas Alemanas, menos aun, los tulipanes holandeses o los… ¿que hay en Flandes?

Y me explico.

Día tras día repasaba escritos, vivencias y videos de otros “riders” y nada me indicaba que no era posible rodar en solitario por aquellos países salvo mis miedos y temores, consciente y preso de ello, repasaba una y otra vez como sería posible superar ese muro que me impedía dar mi paso. Mi mente proyectaba una y otro vez sobre él y desde la seguridad y la comodidad casera la película donde me veía rodando por aquellos lares, pero era solo eso, una película proyectada en mi cabeza y sobre un miedo.
Semanas antes de mi viaje a Turquía me sorprendía explicando a amigos y conocidos donde me iba a ir en solitario siendo consciente que en mi interior todo estaba por decidir, reprochándome a la vez que absolviéndome de mi pequeña mentira, consciente, de que ella se hacía fuerte en mi interior alimentada por mi miedo racional o no a viajar en solitario por ciertos países. En definitiva, sabía que de no superarlo, ese viaje en solitario quedaría como una escusa bien orquestada.
Macedonia, Kosovo, Serbia, Croacia y Bosnia resonaban en mi cabeza gracias a la ignorancia como el mayor terror que reside en el sueño de un niño o adulto. Guerras, penurias, inundaciones, minas, mafias, robos, secuestros y gentes violentas revoloteaban a mi alrededor como espectros ataviados con túnicas grises. Que equivocados que estamos y que ignorantes llegamos a ser.
Ahora, el pasado me recuerda que lejos queda ya la sensación de enfilar en solitario la autopista hacía Tesalónica después de despedirme de Roberto Naveiras en Atenas hacia un mundo desconocido. En mi pasado ya solo vive mi atemorizado paso por Macedonia, la estremecedora entrada en Kosovo o la angustia vivida al ver las casas tiroteadas en la frontera Serbobosnia. Ya no tenia a nadie que me pudiera ayudar o con quien hablar, rodaba solo por carreteras maltrechas con lluvia y niebla y ante un mundo desconocido para mi. Un mundo que a priori se presentaba hostil gracias a las etiquetas que la sociedad, los medios y la ignorancia les otorgan.
De mi temor solo recuerdo el perderme por una pista de Croacia después de pasar por un silencioso y calmado cementerio lleno de tumbas infantiles, viven, los miles de sacos de arena apostados en los flancos de la carretera a mi entrada por el norte de Bosnia, recordándome, las destrozas de las recientes inundaciones provocadas en la zona por el río Sava.
Mi adulto miedo quedó hundido en el barro, bajo mi rueda trasera y en una carretera destruida por la riadas a la espera de la ayuda que llegó de parte de dos Bosnios, mi terror infantil, se sepultó en el lodo unos kilómetros más adelante, donde ésta vez, la ayuda para sacar los más de tres cientos kilos de la gordita llegó de parte de dos policías y dos civiles Bosnios.
Las mafias, los robos y los violentos habitantes de la zona se habían convertido en invitaciones a tertulias de terraza en la frontera Serbio-Bosnia, tertulias en  un parco pero esforzado Inglés con dos abuelos que me habían invitado a almorzar al percatarse de mi torpeza al no cambiar la moneda del país.
La soledad se vio aliviada por un hotelero propietario de un hostal de la zona que escondía las infidelidades de los lugareños, y que con su traductor online Bosnio – Inglés en su teléfono me intentaba decir que no saliera con esa lluvia, que era peligroso, que me quedara una noche más con ellos. Un hostal, que yacía a escasos kilómetros del memorial de Kalesija, de donde había salido apenas unas horas atrás con lágrimas en los ojos y bajo el peso de las lápidas del silencio de lo que somos capaces de hacer los hombres. O en los bares de Sarajevo donde una y otra vez la gente hacia lo posible por entablar conversación conmigo, el where are your from o where are you going se alzaban como las frases más hostiles que me dedicaban esas violentas gentes.
Ahora el Ébola, un miedo más racional de los de hace unos meses me impide irme a Senegal en solitario. Otro reto, otro miedo y otro temor que espero superar bien pronto.Este vídeo de mi paso por los Balcanes es un pequeño homenaje a mis miedos, y claro está, a todos esos miedos que residen en nosotros, miedos y temores, que nos impiden cumplir nuestros sueños sin una base racional como podría aplicarse al Ébola.
Y precisamente por ello, su inicio está en el final y su final en el inicio, pues solo superaremos nuestros miedos y temores cuando formen parte de nuestros recuerdos.

Frontera Serbio – Bosnia
bosnmia y serbia
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9 pensamientos en “Los miedos del solitario. Bosnia y Serbia en moto.”

  1. Te agradezco esgta reflexion, despues de un viaje inutil, roto por la gente con la que viajaba, y en que quise enseñar a iajar en moto, y del que sali bastante roto, he empezado a preparar el viaje del año que viene, y quiero hacer casi ese mismo recorrido, y tambien solo.
    Se que me asustare, yque sentire ese miedo a priori, pero espero que ese miedo se torne recuerdo imborrable, y que permanezcan en mi memoria para toda la vida.
    Un abrazo y gracias otra vez

    1. Gracias Paco. A veces ese viaje con amigos, conocidos o recién conocidos no cumple las expectativas porque cada uno somos de nuestra madre. El viajar solo te penaliza sobretodo en el momento que acabas la jornada y te bajas de la moto, sobretodo, si el idioma es difícil de salvar. A favor tienes que todas las horas de moto son disfrutadas al 100%, haciendo lo que deseas y parando donde te apetece, esa soledad, te obliga, a interactuar más con los lugareños, y te aseguro, que eso es lo mejor que hay… Saludos.

  2. ¿Viajar solo?. Yo lo hago también en moto, lo he hecho en bicicleta… Recuerdo que, al enfrentarme al Camino de Santiago en solitario, leí que aquellos que viajan solos, al final se relacionan con un mayor número de personas que los que lo hacen en grupo. Éstos, al final, sólo se relacionan con los del grupo.

    1. Totalmente de acuerdo Emilio. El viajar solo, en moto o sin ella, te hace interactuar obligatoriamente con los lugareños, abriéndote un nuevo viaje lleno de experiencias y momentos que de otra forma nunca llegarías a vivir. Gracias por el comentario.

  3. Esos miedos son los que le dan un valor añadido al viaje, de cada uno de esos miedos recoges un recuerdo que difícilmente olvidarás, sin ellos el viaje no seria el mismo.

    1. Es cierto Banyut, esos miedos te situan en un estado de atención que te conduce a ver detalles que de otra forma jamás llegarías a ver. Puedes pasarlo mal en ciertos momentos, incluso llorar de impotencia por alguna situación o perder la calma, pero luego, en el recuerdo, solo quedan sonrisas y satisfacción por el reto conseguido. Gracias por tu comentario y nos vemos pronto!!!

    1. Gracias Adenka por tu comentario. Es cierto, aunque a veces, cuando se hace realidad algún detalle del sueño que no habías analizado, las puedes pasar p…. jejejeje.

      Aunque el resultado siempre suele ser muy satisfactorio y gratificante.

  4. Hola Rosi. Muchas gracias por tu intere9s. Los reoltas de agosto los pondre9 en breve (espero). El fin de las vacaciones ha sido muy laborioso. En cuanto a las votaciones, lo pondre9 tambie9n en cuanto este9n publicados.Espero leerte pronto.Saludos

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