Tombs i Llums – Amotonamiento 2016

Tombs i llums

El agua que había caído sin cesar durante toda la tarde del sábado había convertido en un barrizal la llanura de Amotonamiento. Este año se me había confiado el honor de abrir y capitanear el Tombs i Llums, un acto que recuerda de una forma única a los moteros caídos durante el año. Ya entrada la noche Papa Toni se acercaba a la carpa que teníamos montada los del Motor Club Salou para preguntarme si seguía en pie la iniciativa de capitanear el Tombs i Llums con la que estaba cayendo.

– Todo el mundo se está tirando hacia atrás me dijo.

El silencio del acto se quebrantaba por el sonido de la quincena de motos que sólo las gotas de la lluvia conseguían disipar, precipitándose, cada vez con más virulencia sobre el casco mientras la procesión de luces rojas subía hacia la montaña mágica. Algún destello perdido en el cielo  parecía avisar de que no estábamos solos.

Mi indumentaria no era la más adecuada para la ocasión, tejanos.  Como mi hijo Adria, quién no quiso perderse la solemnidad del acto aguantando el chapuzón estoicamente sentado detrás de mi. En el punto indicado se repartieron los celofanes de colores que tapan la luz de la moto uno a uno mientras la lluvia se intensificaba, no dejaba de golpearnos, éramos los últimos por los primeros después.

Pase la última moto y a unos veinte metros la encaré hacia el campanario de Ulldemolins, apagué el motor y la oscuridad se apoderó de todo. El rotundo silencio se presumía tras el cloc, clac, clic, cloc del aguacero que no arremetía. A oscuras y en esa carretera de montaña solo la luz  de Amotonamiento servía para situarme en el espacio.

Sentía y notaba los nervios de Adria detrás de mi. Preguntaba cuando arrancariamos, se me cuela el agua por la espalda, empapado y frío, se mostraba incómodo dando la retaguardia a un bosque lóbrego, no se veía más allá del estribo por lo que el suelo se intuía. Un dong largo y gélido que nunca llegaré  a oír sonó en representación de los compañeros que nos han dejado mientras que al unisono la luz de cada moto se encendía y se apagaba en recuerdo de sus almas.

El último dong y todos los faros blancos y puros de la gordita debían encenderse en solitario, y así fue. Los acordes melódicos de la marcha elegida para la ocasión empezaban a sonar dentro del casco. Y Adria me soltaba un seguro que Quim nos está viendo para arrancarme la primera lágrima de la cerrada y húmeda noche. Empecé a rodar por aquella carretera oscura para que con el paso de esa luz blanca y espiritual se encendiera una a una las almas de colores. Empezaba el Tombs y Llums.

El ritmo era el adecuado mientras recordaba las palabras de Papa Toni, en los giros grandes mira hacia atrás. Adria golpeaba mi espalda volcado hacia atrás, proclamaba un mira Papa, mira Papa, mira Papa. Al girarme, la primera y única vez que lo hice, vi una decena de luces de colores siguiéndome y provocando por segunda vez y de forma inexorable la inundación de mis párpados inferiores. No me giré más, a lo mucho me limitaba a mirar por el retrovisor cada vez que quería ponerme los pelos de punta. Es inevitable pensar en estos actos en que algo pueda salir mal por lo que la mezcla de tensión y sentimientos se funden en un estado casi catatónico.

Al enfilar la recta final empecé a imaginar a los espectadores resguardados bajo las carpas, agazapados de la lluvia, tímidos, inmóviles. Lógico con la que nos estaba cayendo. No era el mejor año para el Tombs i Llums pensé. ¿el año que viene podré repetirlo? Da igual, hace años aprendí a recibir todo lo que me da la vida con la mejor cara, sea bueno o malo. La sorpresa llegó de la mano de todos vosotros, decenas de compañeros nos esperaban a la intemperie bajo la incansable tromba de agua. Sabía que la entrada sería complicada, muy complicada, el barro pisado patinaba endiabladamente y temía por Adria que iba detrás.

– Como pude hice los setenta metros que separaban el asfalto hasta donde no tocaba parar.

Varias personas se acercaron a mi, se que me hablaban y no conseguía entender lo que me decían, al tiempo alguien arrancaba a Adria del asiento trasero para llevárselo sin ser capaz de identificar quien ni donde. En una semi inconsciencia y sin mucho control metí primera y empecé a darle gas a la gordita para intentar llegar unos metros más arriba a través del barro. No me movía del sitio. Notaba como la moto culeaba hacia la maleta más cargada mientras se cruzaba irremediablemente en el sitio como un animal de pezuñas arremete sobre el hielo.

De pronto la moto se puso recta, sin apenas esfuerzo subía bajo el eco de David. Allí estaban los míos, David y Juan Diego, no recuerdo si Dani y Sergi, que más daba quien, lo importante es que los miembros del Motor Club Salou empapados y llenos de barro estaban allí para alzar simbólicamente los colores del club hasta el punto final. Fue entonces cuando miré a mi alrededor y vi como todos los asistentes habían elegido una moto para empujarla hasta donde tocaba sin importarles la lluvia o el barro en una comunión difícil de explicar.

Se hizo el silencio, sabía lo que venía por haberlo vivido en años anteriores, la lectura uno a uno y una a una empezaba punzante para todos aquellos que habían perdido a alguien durante el año, hasta cuatro bajas contaba algún motor club, muy sentida y emotiva para todos los demás. Antes de empezar me había jurado estar sereno y no llorar, ya hace muchos años que lo perdimos y debería tenerlo superado, y lo mantuve, lo mantuve hasta que deje de hacerlo. Después del silencio vino la estripada. Y en algún momento alguien me dijo;

– He visto a uno encima de la moto que casi no podía sostenerse solo, daba gas a fondo mientras su dedo señalaba al cielo envuelto en un mar de lágrimas que se fundían con las gotas de la lluvia.

Tombs y Llums 2016.

Al bajar de la moto me metí en la carpa priorizando el bienestar de Adria, no me hizo falta preguntarle que le había parecido, bienvenido al mundo motero hijo.

– Papa Toni se acercaba una vez más a la carpa para agradecerme que hubiera salido pese a la lluvia.

– Te lo dije al oído y te lo repito ahora, gracias a vosotros por darnos la oportunidad de vivir algo tan único.

Gracias en nombre de todos los miembros que forman el Motor Club Salou.

PD: Quim Font Anglès, pese a los años que hace que nos dejaste, este Tombs i Llums va por ti.

Video de Tombs i Llums

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