TSM 7 – La mal follá.

Después de darme una vuelta por el imperio al más puro estilo legionario Romano llegué al embarque y me paré en la cola, detrás de dos Harley,s y un tricker Harley, o como se llame eso.
Venían de la concentración de Harley’s de Biograd (Croacia) y entablamos conversación sobre nuestras rutas.

A los pocos minutos apareció en la cola la teniente O’Neil, es decir, la encargada de embarcar coches y motos en el barco. Una Italiana de pelo moreno y metro setenta, morena de piel, cara de muy mala leche y vestida con un trajecito de marinerita blanco nuclear.

Siempre me hago la misma pregunta. ¿Cómo consiguen que no se les ensucie el vestido blanco marinerito si el barco y el puerto están hechos un asquito? 

La teniente O’Neil me pidió las tarjetas de embarque y el pasaporte, los miró, los pasó por el lector del código de barras y…. ¡Ups! Me dice que el de la moto no tiene código de barras y no puedo pasar. ¿Perdooooooooona? (Frase típica de mi mujer y su amiga Ana). Procede a mirarme de arriba a abajo y en un Italiano perfecto me dice que ese no vale, que tengo que ir al mostrador andando, a unos cuatrocientos metros, para que me hagan uno nuevo.

Le respondo en un inglés “casi” perfecto que ella es de Grimaldi, como los billetes, y que el error en todo caso no es mío, que lo solucionen ellos. Ella, replica en un Italiano perfecto de “mal follá” y me responde que no es su problema, que ande hasta la oficina y saque uno nuevo o no subo al barco.

Como veía que la pájara pasaba de hablarme en inglés, supuse, y por suerte creo que fue así, que su comprensión del castellano era como el mío del Italiano, así, que en un castellano exquisito y claro me cagué en todas sus muelas. Frase que hizo descojonarse al Italiano, a su pareja y más de uno que esperaba en su coche cerca de la gordita. 

Otros la excusaban y me decían que llevaba muchos días embarcada, que no ñaca, ñaca acompañado del típico gesto.

Chino chano me hice los dos cientos metros que habían de la moto a la oficina, y al volver, la moza andaba por la última fila de coches, así que me fui para ella con paso marcial. Al llegar, le hice amen de entregarle los billetes, y cuando fue a cogerlos se los retiré de forma veloz a la vez que le soltaba un ¿Smile?
“Smile” pa tu tía, se me quedo mirando con la pose del botijo y la variante de la mano extendida a modo, dame los billetes gilipollas. Que poco humor tienes guapa, pensé, o muchos días embarcada como dicen por allí. Le di los billetes y entonces me pidió el pasaporte. Pero bueno, si hace diez minutos que te lo he dado. 
– Perdona, está en la moto, y te juro que en diez minutos no he tenido tiempo de falsificarlo.

Ni siquiera me miró… Y no sé si llegó a entender o no lo que le solté, pero cierto es, que por primera vez en mi vida vi entrar las motos las últimas en un ferry. Primero los camiones, los coches, y para finalizar las motos.

Éstas, se quedaron en la primera planta, en un rincón que había en la entrada, vamos, que lo siento mucho por los otros compis que se tuvieron que esperar porque lo hizo expresamente.

Por cierto, a uno de los compis de las Harley’s le hizo gracia el eslogan que llevo en las maletas, el “No tienes ni puta idea”, algún día escribiré sobre ese eslogan. Abrió su maleta, y me regaló un parche para coser donde se reza…  
Nota de las fotos con iPhone: El efecto borroso de la esquina superior izquierda no es expreso, es que se me fundió parte la tapa trasera del IPhone por culpa del sol, allá por Turquía…

Sigue…

A los de San Sebastián los volví a ver al día siguiente, en el parking. No habían salido de su habitación y a mi me daba la sensación de no haberme movido de la discoteca, cubierta once.

Mañana seguiré con las chicas del ferry, porque si algo tuvo este viaje de vuelta en ferry, fue, acción…

PD: El del Bentley del fondo también fue a la concentración de Harley’s, pero según me contaron, su mujer le obligó a ir en coche so pena de no volver a su sofá. Se le veía pasarlo muy mal.

Y ella, sin inmutarse de nada, miraba impasible los barcos de pesca…
Os recuerdo que en www.viajoenmoto.com tenéis más historias de la Trail Süleyman el Magnífico 2014 (TSM).
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