Venta Quemada – Trail, enduro y el culo del mundo

Fotos realizadas con un Iphone 4, disculpar la calidad.

Dos de la tarde y el jefe me da vía libre para unos días de relax.‭ ‬Ponemos rumbo a Venta Quemada, pueblo de la zona de Cúllar‭ (‬Granada‭)‬.‭ ‬Seis cientos y pocos kilometros que realizamos en un suspiro,‭ tres‬ paradas para repostar y poco más.‭


Llegamos poco antes de cenar.‭ ‬La familia de los Cucos nos da la bienvenida,‭ ‬nos acomodamos,‭ ‬cenamos y sin tiempo para más mi mano sostiene un Gin Tonic con mucho hielo.‭ ‬Estamos en el recinto del juego pelota junto a los Caños de San José,‭ ‬medio tapado o medio cubierto,‭ ‬cómo ustedes quieran,‭ ‬por una carpa que crubre lo que puede.‭

Una línea de neveras hacen de barra mientras que una cuadrilla de hijas de la zona convertidas ya en estudiantes universitarias hacen de‭ “‬coyote girls”‬.‭ ‬No más de cuarenta personas entre adultos y jovenzuelos se apilan al calor de unas setas de gas,‭ ‬el frío aprieta.‭ ‬La música está en manos de un desconocido,‭ ‬una mezcla entre Lauren Postigo y Rafael que hace bailar a los asistentes al ritmo de Paquito el Chocolatero bajo la luz de cientos de bombillas blancas unidas por largos cables,‭ ‬se aguantan,‭ ‬en los aros de la canasta de baloncesto.

Sí,‭ ‬el sabor es como el de las mejores concentraciones invernales a las que asisto,‭ ‬la noche promete.‭ ‬Cómo si de una competición se tratara los Gin Tonics caen uno tras otro entre los asistentes.‭ ‬Si hiciera calor lo entendería,‭ ‬pero en una noche helada cómo esa ‬a uno solo se le pasa por la cabeza pensar que es una reunión de AA‭ (‬Antiguos Alumnos,‭ ‬no penséis mal‭) ‬buscando como locos ese estado de desinhibición que procura el alcohol.

La noche en el juego pelota prosigue‭ ‬y solo me faltaría,‭ ‬si cabe,‭ ‬algún ronroneo que no fuera de gata.‭ U‬n extraño movimiento de la gente me lo hace olvidar por un momento.‭

¿‬Que pasa allí‭? Sí. ‬Ya veo.‭ ‬

Cómo si de girasoles se tratara todos los asistentes se situan detrás de un solete radiado por una moza.‭ ‬ Ella ‬está justo delante de mi,‭ ‬de cara, al igual que los treinta y pico que andan detrás mirándole el solete.‭ ‬La situación es dantesca,‭ ‬si la moza gira un cuarto de vuelta hacia la izquierda ‬acciona un mando que mueve a los treinta y pico girasoles un cuarto de vuelta a la derecha.‭ ‬Si la moza gira media vuelta a la derecha ‬los girasoles se amontonan en la barra.‭ Son las fiestas de San José y esto es un pueblo, aquí nadie se esconde.

Al fin me da la espalda,‭ ‬y antes de que los treinta y pico arremetan contra mi buscando el mejor angulo, lo veo,‭ ‬sí,‭ ‬ahora si. Tengo la suficiente experiencia y he visto miles de ellos para poder decir que eso es‭ “‬el culo del mundo‭”‬.‭ ‬

La noche acabó en la cochera de Juan Pedro,‭ ‬limonchelo casero,‭ ‬vino casero,‭ ‬jamón… casero.‭ ‬No prosiguiré con esa noche,‭ ‬los que me conocéis sabéis de sobras como terminó.‭

El sábado seguimos con las comilonas y‭ ‬por la noche más de lo mismo.‭ ‬En Venta Quemada dejar de comer y beber es dificil, casi, misión imposible. El domingo se levantó igual,‭ ‬con una paellada popular en los Caños de San José.‭ Si os digo la verdad ya‬ tenía ganas que terminaran las fiestas.‭ ‬Esa zona prometía en ruta trail‭ ‬/‭ ‬enduro muy guapa.‭

Por fin llegó el Lunes.‭ ‬Para ese día tenía prevista una buena ruta.‭ ‬El cartel que vi en los Caños de San José con los nombres de Matián,‭ La Bermeja ‬y Malagón me habían llamado la atención.‭ ‬Ya cuando llegué el viernes, perdido, fuí directo a ese mosaico.‭ ‬Era consciente que detrás de esos escasos cien metros de asfalto comenzaba un mundo nuevo.‭

Sin más demora me levante pronto y ‬almorce. Baje de la casa hasta los caños,‭ ‬cruce la rambla del‭ ‬Barranco de los Morrás‭ ‬y subí por el Barranco de los Hornicos dirección Matián.‭ ‬Una carretera de tierra y asfalto flanqueada por almendros en flor.‭ ‬Por fin volvía a esa gran sensación de libertad, de curiosidad y de soledad para descubrir. Delante de mi tenía un nuevo camino,‭ ‬una nueva ruta,‭ ya ‬no podía parar.

Os puedo asegurar que a estas alturas me da igual estar en Noruega, en Francia, Marruecos o en un pueblo de Granada,‭ ‬me da lo mismo.‭ ‬Todo aquello que me es nuevo es capaz de sorprenderme. Despierta en mi una atención,‭ ‬y por muy malo o feo que sea el lugar trato de sacarle su cara mas divertida.‭ ‬Hace tiempo que mis ansias curiosas anhelan conocer,‭ ‬da igual donde,‭ ‬la cuestión es conocer, ver, saber.‭

Después de unos miles de metros llegué a una intersección desde donde se veía la población de Matián. Hace años que no me gustan las urbes, así que andube hacía la izquierda,‭ ‬hacia Malagón,‭ ‬por un camino que desembocaba en un rambla. Las piedras, la arena y las formas del cauce delatan que por allí, en más de una ocasión había pasado un bien que estamos explotando en exceso mientras se pierde en nuestras manos.

Minutos más tarde el silencio del momento se rompía por una llamada de Angel, un cuco, amigo natural de Venta Quemada. Junto a Angel, su padre, y mi hijo mayor, recorrimos la zona, desde el Cortijo de Malagón hasta Matián pasando por los cortijos del Chaparral, el Sauco, la Aspilla, los Alamos o los Caparroses. En cada parada, en cada cortijo, en cada rambla, Ángel Bujaldon padre nos recordaba alguna de las historias de cuando él recorría la zona con una METRALLA. Su avanzada edad no le impide detallar minuciosamente pasajes del pasado.

Iglesia de Matián

Ese día tocaban migas de harina. Nada de pan frito o bolsas de mercadona. Migas de harina hechas por la tía de Ángel, con rasera y fuego manual, tal y como se llevan realizando desde hace decenas de años.

Ya por la tarde cambiamos de rumbo. Ángel quería enseñarme la zona de las Cuevas de Al Jatib en el Hoyo de Baza. Esta zona es conocida por tener los yacimientos prehistóricos del primer hombre europeo.El complejo de las cuevas nos sorprende gratamente, lástima que los lunes esté cerrado y no podamos tomar un té moruno porqué el sitio es encantador. Uno de esos lugares que seguro, visitaré en un futuro.


Después de las Cuevas de Al Jatib continuamos dirección sud. En el horizonte se imponía la blanca Sierra Nevada invitándonos a ser desposada, pero nuestro destino no era tan sureño. A la altura del Parque Natural de la Sierra de Baza nos desviamos para proceder a su visita. Hay momentos en la vida que son irreptibles, aún buscándolos será difícil repetirlos. Esas pequeñas cosas, esos pequeños detalles, esas pinceladas son las que me animan, cada vez más, a salir de nuestro entorno para descubrir. Digo esto, porque el Parque Natural de la Sierra de Baza nos regaló un momento excepcional. Un pájaro carpintero trabajando en un árbol. Nunca antes había oído o visto ese gesto o sonido en directo. El ¡clocloccloclocclocloccloc! de su pico arremetiendo contra la madera en el silencio de la montaña fue un momento “brutale”.

Esta es otra de esas imágenes que me llamaron la atención. Un alambique casero y gigante que recordaba como en un pasado próximo, en él se habían hervido plantas de la zona. El vapor descendia por el tubo hasta llegar al contenedor de piedra lleno de agua. Allí y fruto del cambio térmico el vapor pasaba de su estado gaseoso a líquido, saliendo este convertido en una esencia de primer orden. Imagino, que también fue utilizado para algun tipo de licor, en la zona abunda el ciruelo.

El martes por la mañana repetí la operación del lunes,‭ ‬esta vez, la ruta sería hacia el otro lado de la autovía,‭ ‬hacia el Cortijo de la Liebre.‭ ‬El Sábado ya habíamos dado una vuelta rápida por allí‭ ‬y me pareció espectacular.‭ ‬Así que repetí la rutina.‭ ‬Sin más demora me levanté pronto y almorcé.

Salí de Venta Quemada dirección la autovía A92,‭ ‬la cruce y me entré por un camino semiasfaltado hasta pisar marrón. El primer cortijo que encontré fue el de Barrionuevo. Este cortijo tiene su encanto porqué ‬el camino lo cruza‭ ‬justo entre dos de las casas que lo forman.‭ ‬Seguimos hacia arriba por el camino dejando otro cortijo a la izquierda. La zona está llena de cortijos abandonados o semi abandonados, espejismo de lo que un día fue vida de señoritos, y trabajadores probres.

Al fin mis temores tomaron forma.‭ ‬El día anterior lo había visto en el Cortijo de Malagón pero no le quise hacer mucho caso.‭ Esas ‬excursiones solitarias por tierra de nadie recurrían a la experiencia del pasado en moto o mountain-bike por caminos de tierra.‭ ‬Guau,‭ ‬guau,‭ ‬guau. ¿Os suena?

Ante mi,‭ ‬a unos cien metros,‭ ‬en la pared oeste del cortijo husmeaba la tierra un encantador…‭ ¿‬Mastín‭? ¡Joder! ¿No podía ser más pequeño? Mi mano tiró de navaja mientras la otra sostenía‬ un palo escondido en mi espalda. Mejor no vea el palo no vaya a ser que se cabreé. Miré a izquierda y derecha y os puedo asegurar que no había nada donde subirme o esconderme, si echaba a correr me pillaba fijo,‭ ‬así que solo cabía una opción.‭ ‬De cara y al toro.‭

Silbé tímidamente un par de veces, pero nada,‭ ‬el bicho seguía husmeando.‭ ‬Volví a silbar más enérgicamente,‭ ‬pero no,‭ ‬o mi silbido estaba oxidado o el aire soplaba en contra.‭ Tiré de manual y m‬e decanté por un grito mas taurino y chulesco.‭ ‬Jeeeeh‭! ‬Jeeeeh‭! ¡‬Coño‭! ¡‬Ahora si‭!

El bicho irguió la cabeza y medio levantó sus orejas caidas a la vez que clavaba su mirada en mi.‭ Momentazo Zen. ¿‬Corro‭? – ‬Me pilla fijo, pensé.‭ ¡‬Mierda‭!

Eso sí, ya tenía en mis venas otra de esas ‬sensaciones tan brutales. Cómo cuando me metí solo en una playa del Delta del Ebro con la GS y se me hundió la moto en la orilla. Recuerdo que grité.‭ ¡Eres gilipollas, q‬uién coño te manda meterte en estos berenjenales!‭ ¡Ostia!‬.

Pues allí estábamos los dos,‭ ‬en actitud desafiante y algo meona marcando el territorio. Yo en medio de la rambla con mucho campo y con la batalla perdida, y el capullo del Mastín al lado del cortijo inmóvil, territorial.‭ ¿‬Será un buen perro o sera un hijo puta‭? El de Marreucos resultó ser un hijo de puta que casi nos tira de la moto mientras ladeaba su cabeza para morderme el tobillo

No era el momento de darle la espalda y volver por donde había venido.‭ ‬Otro grito taurino mas un paso al frente y el Mastín seguía enamorado de mi, parecia una estatua, ni siquiera pestañeaba.‭ ‬Con decisión Alex,‭ ‬con decisión,‭ pensé. Eso debía tener solución a‬l estilo Cesar Millán,‭ ‬el adiestrador de perros.‭ Vamos allá, v‬arios pasos seguros y firmes al frente y algún que otro grito taurino provocó que el Mastín metiera el rabo entre las piernas y dejara el camino libre. Bueno, solucionado.

Seguí el camino hasta la falda de un cerro,‭ ‬subí por él unas decenas de metros y escuché lo que parecía ser un nido de rapaz en unas rocas,‭ ‬en lo alto del cerro.‭ ‬Decidí deshacer el camino,‭ ‬no tenia ganas de lidiar con ningún animal más aquella mañana.‭

‬De vuelta a Venta Quemada me desvié para subir a una de las muchas canteras de mármol que hay en la zona,‭ ‬actualmente cerradas por la crisis, supongo.

 




Era martes y ya solo me quedaba una ruta por hacer. No podía irme de allí sin hacer algo de enduro, así que le propuse a mi hijo,‭ ‬al mayor,‭ ‬subirnos al Cerro de la Cruz de Hierro. El cerro que guarda la Venta Quemada presentaba cierta dificultad, había que rodearlo por un camino y intentar subir por la loma trasera. ‬Al final esa ascensión se convirtió en una ruta endurera llena de preguntas y curiosidades por parte de Adria que‭ ‬solo fueron silenciadas por la dureza de los últimos metros. Momentazo padre – hijo.

 

Venta Quemada ha resultado ser un pueblo encantador y una zona espectacular para rodar en moto. Un espacio ‬dónde las familias se llaman por su mote, los motos,‭ ‬el bicicletas,‭ ‬los canarios,‭ ‬el mosquito,‭ ‬los cucos y donde la gente se convida. Las migas, las morcillas, los chorizos, el pan y en definitiva todo lo que su fértil tierra da, huele a sano, a auténtico, a pueblo.
Es una lástima que estos pueblos estén despoblándose de juventud. Alguién del pueblo me explicaba que en Venta Quemada apenas eran 40 familias. Otro me decía que en un pueblo vecino, el pasado año, había nacido el primer bebé de los últimos cuarenta y cinco años. Al parecer, muchas de las jóvenes familias que aventuraron y apostaron su vida al bienestar temporal y excesivo que facilitaba el empleo no qualificado pero si muy lucrativo estan volviendo a una vida más humilde, seguramente, más acorde y realista.
El miércoles, día de San José, la iglesia de Venta Quemada se vistió de gala y cómo no soy muy devoto a ciertas liturgias preferí perder el tiempo haciendo un arroz caldoso de rape en el fuego manual. Arroz que perdió su caldo pero no su sabor.

Os invito a que os paséis por el bar del señor Florencio y si tenéis valor probar el orujo de una botella que contiene un pera treintañera.‭ ‬Comer, beber y tapear algo en la Cañada.‭ ‬Bajaros a Cúllar o a Baza y perderos por sus caminos y senderos.

Supongo que a estas alturas muchos de vosotros os habréis dado cuenta que “la gordita” se quedó en Salou, desplazándonos a Venta Quemada en coche y haciendo todas las rutas en él o a pie. El proyecto de bajarnos a Venta Quemada en moto junto a Mónica se suspendió por motivos razonables y deberá esperar a gozar de mejor salud.

El hecho de no andar con la moto no me quitan las ganas de sonreir, de soñar o de sacarle el mejor partido a cada situación, a cada momento, a cada instante, algo que intento enseñar día a día a mis dos hijos.

No siempre se puede hacer lo que uno desea.

Por último agradecer a la familia Bujaldon la hospitalidad que nos han brindado permitiéndonos compartir con ellos estos días maravillosos en Venta Quemada. Ángel, Maria, Luís, Ernestina, Ángel, Monica, Daniela… Un beso.

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8 pensamientos en “Venta Quemada – Trail, enduro y el culo del mundo”

  1. Gracias Alex, me ha encantado q hables así del pueblo donde nací junto a tu amigo y mi hermano, el q te ha enseñado todo de alli.Gracias por esas fotos y todo en general…precioso!!!!

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